viernes, 10 de diciembre de 2010

Cambios


Estoy cansada, emocionalmente cansada. Agotada de repetir el mismo error y de seguir los mismos patrones. Es hora de hacer limpieza y marcar un nuevo comienzo. Es el momento de meter en cajas todo lo anterior, real o figurado, y deshacerse de ello. Sin olvidar las experiencias y todo lo aprendido pero sin mirar atrás.

Muchas veces hacemos responsables a otras personas de nuestros sentimientos, de los malos sentimientos, desde luego es más sencillo. Pero somos nosotros los que reaccionamos de una manera u otra a los comportamientos de los demás. Es muy duro al principio pero debemos aprender a controlar esas reacciones internas. Lamentablemente como mejor se aprende es a base de golpes, y de los propios que las experiencias ajenas siempre nos resultan demasiado lejanas. Pero yo estoy dispuesta a ello, quiero aprender a reponerme después de cada golpe.

Se avecinan grandes cambios en mi vida y necesito estar preparada para ese camino, para que en mi equipaje no pesen las cosas del pasado.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Apuesta finalizada.



Ha acabado y he ganado no sólo la apuesta, sino ricas lecciones.


Al principio, estaba insoportable. El sexo se había convertido en una droga no sólo física, sino también psicológica; había hecho de mí una persona que recibía afecto a través del contacto sexual, lo que me hacía ser aún más inestable emocionalmente. Ha sido un reto a la par que un camino al reconocimiento propio, una especie de "Proyecto Hombre" sexual.

Más tarde, entré en un estado de ataraxia con el sexo opuesto. Ya sólo veía amigos por todas partes, aunque era evidente que mi sex-appeal se había multiplicado exponencialmente gracias a la indiferencia total con respecto al tema.

Después de un arduo autoanálisis, me di cuenta de que sí existía un objeto de deseo hecho persona que iba más allá de dos cuerpos en fricción y que tenía nombre y apellidos. Era la razón de mi apatía hacia el sexo antes de la apuesta. Así que retomé el contacto, y enderecé mi estado emocional gracias a su constantancia y paciencia (mil gracias de nuevo, sé que leerás esto). No me hubiera importado perder la apuesta, pero no ocurrió por circunstancias que no vienen al caso.

Entonces, entré en una espiral de autoconocimiento que me ha llevado hasta aquí: he perdido flexibilidad, mi nivel de acidez verbal ha bajado al nivel de un pedante de cuarta, he comprobado que puedo ser agradable y educada sin caer en la tentación de hacer comentarios incómodos, y lo más importante es que es divertido hacerse la inalcanzable cuando una ha cambiado de amante como de camisa. Además nunca he sabido coquetear, pero ahora es que no sé ni por dónde empezar; no sé cómo me sentiré la próxima vez, pero me temo que tampoco sabré por donde empezar; y me pregunto cosas tan absurdas como ¿llegaré al orgasmo? ¿Disfrutaré o me quedaré repasando la lista de la compra? ¿El himen crece? ¿Volverá mi brazo derecho a su estado normal?

No repetiré experiencia por ahora, ya sé demasiado de mí misma. Y todo es basurita...

miércoles, 8 de diciembre de 2010

3 por 8 igual a 24


Después de 8 días durmiendo 3 horas por días, muchas muchas muchas páginas leídas y aprendidas las que mi mente aceptaba....sigo viva...siempre he sido perfeccionista en mis calificaciones, este es el momento de mi vida en que digo: un aprobado....es gloria bendita. Esto es una tortura, y además....con cargas!

Y cuando me paraba a despejarme solo pensaba en ese día en que pisaría tierra española, mi cama, mi casa, comida, mi familia, mis amigos.....


...en esa fiesta que nos vamos a pegar...


sábado, 4 de diciembre de 2010

No lo olvides


Has olvidado la primera regla del juego, o al menos no la tienes presente siempre. Te lo prometiste a ti misma, te lo has repetido mil veces. NADA DE SENTIMIENTOS, mucho menos si vienen del pasado. Parece que te gusta lo imposible, parece que te gusta complicarte la vida. Pero estas volviendo a IDEALIZAR a una persona.

Y yo lo hago porque lo necesito, porque me siento vacía y triste sin esa sensación de conexión y necesidad. Y esta situación me permite montarme mi propia historia, porque no tengo una realidad cercana que lo pueda estropear. Porque yo no busco amor pero no quiero dejar de pensar que existe y es posible para mi, porque no quiero olvidar como te hace sentir.

Tengo que recordarlo, todo lo que me ha llevado a mi circunstancia actual. No te quejes de todas las promesas que te han sido hechas y han roto si no puedes mantener las que te haces a ti. Fue un trato que tienes que cumplir.Sigue el camino de baldosas amarillas...

Conversaciones esquizofrénicas de las tardes de invierno

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Camas separadas. Vidas unidas.


Hace tiempo estuve viendo un programa en el que hablaban de la nueva moda en el matrimonio: tener habitaciones separadas. Según explicaban las parejas que aparecían, esto reforzaba la independencia de cada uno, puesto que no influían en el sueño del otro y además tenían un espacio individual donde poder reflexionar y practicar sus hobbies favoritos, ya fuera leer antes de dormir, escuchar heavy metal a todo volumen o chatear con japonesas que enseñaran las domingas (esto es cosecha propia, esa señora que hablaba no tenía aspecto de conocer ese posible hobbie de su marido). Todo esto me condujo a pensar en si las parejas estaban evolucionando demasiado, o a mal, o no sabría como explicarlo, pero el caso es que se me quedó un mal sabor de boca, y recordé un fragmento de uno de mis libros favoritos:

"(...)La cama matrimonial: el altar del matrimonio; y quien dice altar dice con ello: sacrificio (...) No poder dormir y no poder moverse: cama de matrimonio."

A lo mejor soy muy tradicionalista lo que voy a decir, pero para mí cuando una pareja que convive no duerme en la misma cama es significado claro de que algo va mal ¿Tendré una imagen idealizada de la pareja? Para mí la convivencia significa cuidados en la enfermedad y en el día a día, aunque te tosa en la oreja; comprensión aunque su madre te odie; domingos de resaca en el sofá, aunque las borracheras hayan sido por separado; apoyo en las duras, pero también en las maduras; patadas, ronquidos y dormir abrazados en invierno para no perder el calor; respeto mutuo y comunicación, aunque los platos vuelen; cenas preparadas al llegar a casa sin que sea un día marcado en el calendario; y una cama caliente al menos tres veces en semana.

Se ha avanzado mucho en las relaciones, y estoy encantada con ello: ya no es necesario pedir permiso para hacer cosas que nos gustan, llevar minifalda no es sinónimo de buscar algo fuera que no te dan en casa, las parejas no tienen por qué ser (in)felices para siempre y los celos no son síntoma de amor sino de inseguridad en sí mismo; pero esto ya escapa a mi entendimiento. ¿Realmente unas camas separadas unen sus vidas? Y si no es así, si realmente quieren tener una vida separada ¿por qué alargan la agonía? Además la separación provoca una aumento de platos en tu carta sexual...

Yo prefiero aguantar sus ronquidos y pegar cuatro codazos, aunque me llamen rara, o muy rara; porque las habitaciones separadas serían una semilla llamada "portazo a la ilusión".