jueves, 15 de diciembre de 2011

Siglo XXI, resumen.



No me he pasado toda la vida cultivando mi intelecto, afinando mis habilidades sociales, dotando de cierto punto cómico a mi personalidad, mejorando mis modales, entrenando día tras día mis escasos (o no) talentos y, en definitiva, creando una persona más que válida de pies a cabeza, como para que ahora un tipo se crea en el derecho de poder hablarme como si fuera un *oño pegado a un cuerpo.

Lo siento, pero no. Paso del siglo XXI.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Perfectos.


Él dice que el sexo no es lo importante. Ella hace los bizcochos perfectos.
Él friega los platos de la noche anterior. Ella es logopeda infantil.
Él dona a una ong todos los meses. Ella no tiene ni una arruga en la falda.
Él le toca el culo en la cocina. Ella se ríe hacia dentro con pasión.
Él baña a los niños. Ella saca las toallas recién planchadas.
Él es monitor de escalada. Ella habla de las maravillosas vacaciones en Camboya.
Él lleva el cuello almidonado. Ella es una madre dulce y comprensiva.
Él nunca se olvida de una fecha. Ella deja saltar a los niños en el sofá.
Él es muy feliz. Ella, trece años después, también.

Demasiado sospechoso.

martes, 29 de noviembre de 2011

Reflexión célebre




#24  Una invitación a un ménage-à-trois en un portal es, hoy en día, lo más delicado que se puede esperar de la humanidad.

martes, 25 de octubre de 2011

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Pienso que...

...las contradicciones humanas son ininteligibles. O lo que es lo mismo, que la gente es gilipollas.

Si follas y no das señales de vida, es que eres una perra inmunda.
Si follas y las das, es que estás intentando emparejarte a toda costa.
Si no follas, es que no hay quien te quiera.
Si follas, es que eres más fácil que la tabla del dos.
Si haces caso, es porque vas buscando guerra.
Si no lo haces, es que te lo tienes muy subidito.
Si no tienes interés alguno en tener pareja, es que estás muerta por dentro.
Si lo tienes, estás desesperada.




¿Está reñido el gusto por el sexo con tener educación?
¿Hay que andar siempre con juegos absurdos de quinceañeros?
¿Las estrategias nunca se pasarán de moda?
¿Sólo yo me canso?


Sea como fuere, es sorprendente que se extrañen después de todo que a más de una y de dos nos de una pereza terrible quitarnos el candado para bajarnos las bragas.