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lunes, 27 de junio de 2011

Reflexión célebre.





#20 Las malas personas deberían ser feas y oler mal, para una instantánea identificación de lo insalubre.

domingo, 19 de junio de 2011

Rock on Babe!!

Nacemos y crecemos. Aprendemos qué está bien y qué está mal, a veces elegimos el camino correcto y otras no tanto. Nos hundimos, peleamos y volvemos a la superficie cuantas veces haga falta. Pero ¿Realmente maduramos o sólo se nos pudre el cuerpo? ¿Nos ajustamos a nuestras nuevas circunstancias a lo largo del ciclo vital o evolucionamos? ¿Tenemos el síndrome de Peter Pan a raya?


Cuando somos niños no tenemos miedo, actuamos en correspondencia a sensaciones y sentimientos sin importarnos más allá de los castigos de nuestros padres. Según avanzamos nos enseñan a disimular, a esconder y a crear estratagemas, hasta llegar a la adolescencia. Entonces, desacreditamos a nuestros mayores y sus lecciones de supervivencia, y nos enamoramos. Ese primer amor del que tanto habla todo el mundo, tal vez puede que no se olvide porque somos puros, porque no nos importa decir que sufrimos, porque nos da igual asumir que somos humanos.
Pero una vez superado este, retomamos el camino del orgullo, la vanidad y el ego, empujándonos con los años a perder frescura con engaños, mentiras, golpes de cadera y maquillaje, a seguir las líneas prestablecidas (noviazgo-perro-matrimonio-hijos) exarcebando la estrechez de nuestras mentes.

Ese je ne sais quoi que nos convertía en especies únicas, por suerte o desgracia, se va diluyendo en el tiempo, convirtiéndonos en autómatas moldeados. Pero no nos engañemos: seguiremos amando, seguiremos jodidos a ratos, seguiremos mirando hacia atrás, y nos seguiremos equivocando.
Somos todos adolescentes mayores  adultescentes. Sin excepción.



martes, 31 de mayo de 2011

Reflexión célebre.



#14 Malaventurados los que se conforman con un sencillo "Baby, te quiero" encofrado en un ritmo de cuatro por cuatro.