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jueves, 15 de diciembre de 2011

Siglo XXI, resumen.



No me he pasado toda la vida cultivando mi intelecto, afinando mis habilidades sociales, dotando de cierto punto cómico a mi personalidad, mejorando mis modales, entrenando día tras día mis escasos (o no) talentos y, en definitiva, creando una persona más que válida de pies a cabeza, como para que ahora un tipo se crea en el derecho de poder hablarme como si fuera un *oño pegado a un cuerpo.

Lo siento, pero no. Paso del siglo XXI.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Pienso que...

...las contradicciones humanas son ininteligibles. O lo que es lo mismo, que la gente es gilipollas.

Si follas y no das señales de vida, es que eres una perra inmunda.
Si follas y las das, es que estás intentando emparejarte a toda costa.
Si no follas, es que no hay quien te quiera.
Si follas, es que eres más fácil que la tabla del dos.
Si haces caso, es porque vas buscando guerra.
Si no lo haces, es que te lo tienes muy subidito.
Si no tienes interés alguno en tener pareja, es que estás muerta por dentro.
Si lo tienes, estás desesperada.




¿Está reñido el gusto por el sexo con tener educación?
¿Hay que andar siempre con juegos absurdos de quinceañeros?
¿Las estrategias nunca se pasarán de moda?
¿Sólo yo me canso?


Sea como fuere, es sorprendente que se extrañen después de todo que a más de una y de dos nos de una pereza terrible quitarnos el candado para bajarnos las bragas.

domingo, 19 de junio de 2011

Rock on Babe!!

Nacemos y crecemos. Aprendemos qué está bien y qué está mal, a veces elegimos el camino correcto y otras no tanto. Nos hundimos, peleamos y volvemos a la superficie cuantas veces haga falta. Pero ¿Realmente maduramos o sólo se nos pudre el cuerpo? ¿Nos ajustamos a nuestras nuevas circunstancias a lo largo del ciclo vital o evolucionamos? ¿Tenemos el síndrome de Peter Pan a raya?


Cuando somos niños no tenemos miedo, actuamos en correspondencia a sensaciones y sentimientos sin importarnos más allá de los castigos de nuestros padres. Según avanzamos nos enseñan a disimular, a esconder y a crear estratagemas, hasta llegar a la adolescencia. Entonces, desacreditamos a nuestros mayores y sus lecciones de supervivencia, y nos enamoramos. Ese primer amor del que tanto habla todo el mundo, tal vez puede que no se olvide porque somos puros, porque no nos importa decir que sufrimos, porque nos da igual asumir que somos humanos.
Pero una vez superado este, retomamos el camino del orgullo, la vanidad y el ego, empujándonos con los años a perder frescura con engaños, mentiras, golpes de cadera y maquillaje, a seguir las líneas prestablecidas (noviazgo-perro-matrimonio-hijos) exarcebando la estrechez de nuestras mentes.

Ese je ne sais quoi que nos convertía en especies únicas, por suerte o desgracia, se va diluyendo en el tiempo, convirtiéndonos en autómatas moldeados. Pero no nos engañemos: seguiremos amando, seguiremos jodidos a ratos, seguiremos mirando hacia atrás, y nos seguiremos equivocando.
Somos todos adolescentes mayores  adultescentes. Sin excepción.



miércoles, 4 de mayo de 2011

Ser un caballero (I)

PRIMERA CITA

  1. Si hemos quedado a una hora, es a esa hora. Ni treinta minutos más tarde, ni quince minutos antes.
  2. Pasa a recogerme por casa, no me hagas coger un autobús. 
  3. Si hemos quedado en un restaurante, espero que estés dentro y no me hagas esperar a la intemperie.
  4. Ábreme la puerta, déjame pasar primero. 
  5. Déjame elegir mi asiento en la mesa.
  6. No me hagas comer sola. No pidas por mí, gracias.
  7. Si todo lo que haces en la mesa es beber y salir a fumar, es bastante probable que cuando termine de cenar me levante y me vaya sin despedirme.
  8. Propón tomarnos una copa en un sitio tranquilo, intenta que no te conozca todo Cristo allí dentro o pensaré que es tu bar-picadero.
  9. Déjame en mi casa, despídete. No intentes meterme mano, es de mal gusto.
  10. Llama hasta dos días más tarde para proponer una segunda cita. No esperes demasiado o se me quitarán las ganas (si es que me gustas y me quedan).