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sábado, 17 de diciembre de 2011

Split-ville



Hacía un tiempo que no sabía nada de él. Tal vez hacía el tiempo suficiente como para sorprenderme con su existencia.
Un vulgar martes de invierno -con sus ráfagas, sus fríos, su oscuridad y la escasez de manta desde bien temprano- me saltó la tristeza como aceite hirviendo a la cara cuando, volviendo del trabajo, levanté la mirada y me tropecé con su risa, su felicidad, y su nueva pareja.

Prometo que una mano invisible me atravesó el pecho y me arrancó el alma como si despegara una tirita de un golpe seco.


Durante el tiempo que llevábamos separados, supe que le iba bastante bien en el trabajo y que ya no tocaba en el grupo que tanto me gustaba, entre otras cosas que no formaban parte de él.

[Ya no bebía Jack Daniels entresemana.Ya no rompía platos cuando se enfadaba.Ya no se reflejaban los faros de los coches en mi cuerpo cuando me hacía el amor. Ya no fumaba.Ya no me seguía por la ciudad en silencio.]

Ahora era un hombre recto... y comprometido. Aunque yo fuera quien rompiera el bucle y, con ello, destruyera toda emoción, una ráfaga de frío -esta vez por dentro- me congela los latidos, mientras ellos se acercan a cámara lenta transpirando amor y felicidad.

[Él era feliz junto a alguien, y para mí más de tres noches era una pesadilla. Él tenía una vida ordenada, yo pestañeaba demasiado "come and take a walk on the wild side". Él salía triunfador en todas las fotos, yo no había abandonado las viejas costumbres. Él se había alzado con todos sus sueños, yo seguía esquivando problemas. Él se había convertido en un buen hombre, y yo... en fin.]

Es entonces cuando me doy cuenta de que, a pesar del nulo amor que se pueda sentir, uno se puede instalar para siempre en Villanueva de la Ruptura.

viernes, 27 de mayo de 2011

Qué falta de tacto.


(DECIR)

- Hoy me he levantado con ganas de ir a terapia. Me sale mucho más barato que dramatizarlo todo con alcohol.


(PENSAR)
 
Lo único que nos queda es sentir, y nada más. Así, que lo siento.
Siento beber entresemana y no tener tema de conversación últimamente.
Siento llamar cuando voy tan borracha que no soy capaz de pensar con claridad.
Siento decir cosas de las que me siempre me arrepiento al día siguiente.
Siento que mi saldo emocional sea un columpio.
Siento ser absolutamente generosa, *ilipollas y obstinada.
Siento que me guste comerme los canapés antes de que lleguen a la mesa y sentarme en la encimera.
Siento dar pena, no mandar a la mierda todas las obligaciones, y no poder decirte esto desnuda.
Siento sentir, pero no te preocupes, se me pasará; porque esto es no escuchar todas mis estupideces de tu boca.
(qué falta de tacto)




 (ESCUCHAR)

- No sé si fue más contraproducente tu llamada o esto.










Borrachera.
"A Vodafone le gusta esto."

lunes, 2 de mayo de 2011

Colega, ¿dónde están mis bragas?

Yo pensaba que estas cosas sólo pasaban en las películas. Pero no. Esta gente EXISTE.

Él era chico de maneras clásicas y buen conversador, a la par que atractivo.
Fue la mejor primera cita de mi vida, con diferencia.

Al día siguiente...

 - Muchas gracias por todo.
- Gracias a usted por su visita (en tono jocoso), ya sabe donde encontrarme.
- Y tú también.

[fragmento real]




Conclusión:  

viernes, 29 de abril de 2011

De cartas sin escribir y otros agradecimientos.

No guardo ninguna carta de amor. Ni nota. Ni sms. Ni foto. Nada. Una vez se acaba, se acabó, para siempre ¡hasta los regalos se (re) regalan! Pero de lo que más me pueda arrepentir, es tal vez, de no haber escrito ninguna carta de amor, y una vez pasado el tiempo parece que todo aquello sólo fue una nube de posibles, futuribles y castillos... Todo se diluye progresivamente en lo inmemoriable.

Pero, a pesar de todo, son los detalles los que (me) perduran en el tiempo, así que ahí va mi declaración de hoy, mis cartas no escritas a ese hombre que encendió mi pasión, a ese que consiguió ablandarme, al que me enseñó qué era un romance, al chico que me miró durante 3 paradas de metro. A ti, a ti, y a ti también.

Recuerdo la manera que tenías de masticar chicle cuando se te ocurría alguna maldad de las tuyas; la vida intensa y tu caballerosidad perpetua. No sé si volveré a enamorarme algún día de la misma forma, ni siquiera sé si soy la misma.

Recuerdo cuando, a pesar de esa coraza de hombre que siempre vestías, por las noches me preguntabas si algún día te abandonaría; las palabras " qué piernas tan suaves " dichas de tus labios; y cómo cocinabas. Extraño pensar que había conocido al hombre de mi vida. Me alegro de haber abierto los ojos a tiempo.

Recuerdo cómo tu conciencia se dejaba abandonar por un beso; tu precioso pelo largo y el grado de inteligencia que quedaba completamente fuera de mi alcance. Me da miedo pensar que todas las personas sólo tenemos UN momento adecuado. Gracias por todo.

Recuerdo el día que me dijiste que te habías enamorado locamente de mí. Habíamos pasado cuatro días juntos, tu valentía me cautivó, aunque no se volviera a dar. Es horrible ver cómo involucionan las personas.

Recuerdo tu sonrisa torcida y tus manos; tus despertares llenos de inocencia y de equilibrio; tus palabras llenas de pureza. No hay mañanas-tardes iguales. Te deseo toda la felicidad, de veras.

Recuerdo el silencio, tu ausencia, y cómo hacías del tiempo un plano radiocéntrico; el ímpetu que ponías para que aprendiera a saborear los momentos en lugar de atiborrarme de ellos; y tu olor. Ese olor no lo olvidaré jamás.

Recuerdo que eras muy guapo. Espero que lo sigas siendo.

Recuerdo tu forma de fumar, era como del siglo XVI; y tu forma de hablar atropellada, me parecía muy sensual. Nos volveremos a encontrar en algún momento.

Recuerdo una conversación en la que me explicaste entre risas y cerveza que te gustaba porque era " una mujer poco recomendable ". Ahora es un estigma que me persigue y, la verdad, puede que tuvieras algo de razón.


A todos he de decir lo mismo, estén o no presentes ya,  
un placer haber coincidido en esta vida.




P.S. Me consta que a más de uno le da miedo mirar aquí dentro, como si este blog fuera (sólo) la caja de los truenos. Espero haber convencido de que la gratitud es una virtud.

viernes, 15 de abril de 2011

Extinción lúcida.


Odio la debilidad. No hay adjetivo que baje más la líbido. Débil.


El débil no es aquel que llora, no es aquel que sufre, ni aquel que tiene un vida desaconsejada-desaconsejable. Ni tan siquiera es el incapaz de resolver un problema cualquiera que sea.

El débil es el incapaz de ver la belleza, de conmoverse, de reírse a carcajadas, de reconocer la difusa línea gris entre blanco y negro. Es el que desdeña la autenticidad, el que decide tomar el baile de máscaras como línea y propósito en la vida en lugar de sentarse frente a un espejo y reconocerse, el que vive en un eterno juego de egos por no asumir errores, el que se deja arrastrar por modas, cultos y política. El que no es capaz de confrontar el problema con el opositor sin estrategias ni manipulaciones: cuerpo a cuerpo, pupila sobre pupila, voz después de voz.


Y en detrimento de la expansión de la debilidad en esta sociedad en la que co-habitamos, muchas/os nos inhabilitamos para el acto sexual, esperando que no traiga consecuencias irreversibles, y mientras tanto no malgastamos las energías de esta manera tan vulgar.

Caminamos por Off-piste, sí, puede ser, pero es que estamos a punto de la extinción, daaaarling (winking, winking)



Crazias por hatender a la bervorrhea

lunes, 4 de abril de 2011

Como polillas a la luz.



Fobias y filias, cada uno tiene las suyas. Ya sea tener las perchas con el gancho hacia el mismo lado, la nevera ordenada por colores o la forma de poner el papel higiénico; pero nadie se salva. Y el tema de las relaciones interpersonales no podría ser menos.
Yo tengo una (para)filia, lo reconozco, aunque no me gusta catalogarla así porque me parece pedante. Prefiero llamarla abiertamente “una tendencia recurrente”, supongo que para evitar sumarlo a otros temas a tratar con mi futuro psicoanalista, ya que además es preocupantemente bilateral; y es que soy ese cliché de mujer a la que le gustan los artistas (pintores, músicos, escultores, diseñadores gráficos, fotógrafos, etc -les tengo una alergia irracional a los poetas-) y que le gusta a los artistas por razones que escapan a mi entendimiento.
Me siento irremediablemente atraída como una polilla a la luz, supongo que esperando que detrás de esa creatividad haya una persona hecha a mi medida: así me sube la líbido automáticamente con los que (además) cumplen el tópico de moreno y calladito, hasta el punto en el que el límite entre el amor por su obra o el gusto por su persona se vuelve difuso; y su hambre de je ne sais quoi se materializa en mis apellidos, aunque esto último sólo ocurre a veces.

No recuerdo cuándo fue exactamente el momento en el que decidí que iba a ser algo que me perseguiría toda la vida, pero sí que recuerdo la primera vez que me acosté con uno, y desde luego no sólo no fue para repetir, sino que más bien se convirtió en un anécdota traumática que me hizo aprender que las personas más detestables pueden tener una sensibilidad extrema para las artes.
El segundo que apareció en mi vida fue un bajista. Gran músico, mejor persona, increíble amante y prioridades distintas. Después de casi dos años viéndonos, decidí que los músicos entraban en mi lista negra junto con los casados y los autónomos. Todos tienen el mismo problema: falta de tiempo.

Después vino el escultor. Sexualmente era como ser parte de una canción de Radiohead, y no he conocido a nadie que supiera tocar de esa manera tan intensa que te llegaba al alma. Era tan pasional, que cuando se le atascaba la inspiración lo destruía todo, incluída la paciencia y la energía de cualquiera que le rodeara. Así que volví a irme, buscando algo más calmado o al menos, menos irascible.

Un diseñador gráfico realmente erótico, un mago de la oratoria, un cómico cargante, un filosófo con verborrea... Así podría seguir hasta escribir un libro de 1000 páginas de cuelgues insanos y efímeros (a veces correspondidos, otros no tanto), que me han llevado a coleccionar litografías, libros, poemas, y figuras.

¿Esto a qué viene? Se preguntarán algunos. Y es que me veo un lunes buscando el nombre del "nuevo" en cuestión en google, y después de siete páginas de enlaces de otros blogs, páginas de otros artistas, plataformas varias, etc, me doy cuenta de que ese chico no es sólo otro chico con patillas que tiene una obra atractiva (la cual respeto desde que la conocí hace lustros), sino que desde hace años se le cataloga de genio. Siento vértigo, me gusta la genialidad, y nunca la he poseído aunque fuera por un instante.
"De buscarse la ruina y otras neurosis", debería llamarse este post.

[Imagen: Ibai Acevedo]

viernes, 25 de marzo de 2011

Cold hard bitch




Culpar a todo un género de la incapacidad propia para mantener una relación adulta es estúpido, a la par que una muestra eficaz de inmadurez. Pero no nos culpéis a nosotras tampoco: somos el producto de décadas de enseñanza sobre la importancia de la independencia femenina, la autonomía personal y la individualidad como única salida para la mujer "inteligente". Casarse o tener pareja no sólo está "OUT" (como diría una amiga mía), sino que se considera un retraso social propio del conservadurismo que deja a la mujer bajo el yugo masculino como parte de su propiedad.







Pero ¿Cómo pretenden que no caigamos en semejante trampa? ¿Cómo se escapa de la condena social del género completo cuando todo lo que se ve alrededor (o al menos la mayoría) es desesperantemente patético? El mercado de la carne está fatal, estamos de acuerdo, pero ¿era necesario llegar a este punto de bazofia tóxica? Y como todo no puede ser culpa de los demás me pregunto, ¿tengo un imán? Las formas, la educación, el respeto como ser humano, los tratos en pareja, y la comunicación ha pasado a un segundo plano... O está tan difuso que parece que va a desaparecer de un momento a otro.


Así que perdónenme cuando digo que este no es mi mundo, si tonteo con la idea de que prefiero morirme sola que con un mamerto a mi lado, si afirmo que tengo el suficiente amor propio como para saber dónde está el límite de lo necesario y lo patético, si exclamo en voz alta que todo el afecto que necesito me lo dan mis gatos y mis amistades y si se me llena la boca al soltar que la mayoría de las parejas me hacen sentirme optimista ante la vida (como diría un conocido "es como cuando ves un tsunami que arrasa en un país lejano y piensas automáticamente en lo afortunado que eres"); pero no se extrañen de que cada día haya más frialdad por parte de las mujeres.


Catalóguenme como pedante. Tíldenme de gilipollas. Llámenme feminazi.
O mejor aún, no me llamen. Nunca. Jamás

(o al menos hasta que vuelva a creer en la buena voluntad de las personas)




P.S. A mis amigos varones... Os quiero, aunque la tengáis colgando.

viernes, 11 de marzo de 2011

Día de mierda


  • Cumple 24 años este año cuando ninguno de tus objetivos se han cumplido.
  • Deja de fumar después de nueve años y date cuenta de que, repentinamente, estás borracha tres veces en semana.
  • Pésate, y descubre que has cogido trece kilos en los últimos tres años.
  • Ponte a dieta, termina echándole queso de untar a la sopa porque está asquerosamente insípida.
  • Estudia, estudia, estudia, y sigue sin poder concentrarte. Haz el examen, quédate en blanco.
  • Empápate con la marea que saca el bus que te tiene que llevar a tu destino del charco colindante a la acera.
  • Llega a casa, mira la gotera del techo que te acaba de dejar tu vecino de arriba.
  • Sal a correr bajo la tormenta en plena alerta naranja, llega cansada, tiritando y dúchate con agua ardiendo.
  • Escucha en random Athlete-Tourist porque tu vida amorosa es una auténtica mierda.
  • Manda a la mierda a alguien a quien quieres mucho por faltarte el respeto.

  • Sé consciente de que el planeta se muere y de lo egoísta que es traer un hijo al mundo ahora.
  • Sufre un ataque de migraña.

Tu vida sigue igual: Sin un trabajo que te llene, sin terminar tus estudios, llegando a final de mes con muchas dificultades, con el culo fofo, anemia crónica, las sábanas frías y el corazón helado.

Y después, habrá quién se pregunte qué es un día de mierda.

sábado, 12 de febrero de 2011





Existen dos tipos de miedos básicos alrededor de las relaciones amorosas:

1. A morir solo/a.

2. Al compromiso.














Esto es, realmente, el mismo: no encontrar a nadie.


Y sólo hay una cosa que me de más miedo:


encontrarlo.




[Todos los comics que cuelgo pertenecen a Natalie Dee]

jueves, 3 de febrero de 2011

Miedos


Hay un momento clave, una línea que una vez cruzada lo hace todo más complejo (para bien o para mal) en la relación entre dos personas. Me refiero al momento en que un intercambio de ideas más o menos profundas pero ajenas es sustituido por conversaciones de tipo más personal. Cuando te abres a una persona, te muestras real y vulnerable, le estas permitiendo entrar en tu vida con plenitud. A partir de ahí puede empezar a subir en tu escala de necesidades, convertirse en parte de tu existencia. Esto es lo aterrador, porque es ahí cuando empieza la posibilidad de dolor al perderle. Cuando has pasado por eso varias veces comienza a costarte bastante llegar a ese punto por muchas ganas que tengas de compartir todo lo que se te pasa por la cabeza, especialmente tus preocupaciones y miedos, convirtiendo a esa persona en un confidente y un apoyo. Sabes que cuando falte, y no puedes tampoco quitarte la idea de que sucederá tarde o temprano, tendrás un terrible vacío y te sentirás sola y desconsolada.

Pero aunque no lo compartas todo en los momentos más difíciles disfrutas de lo agradable que te resulta esa persona, que sin saberlo consigue hacerte sonreír y te ayuda a superar una mala situación. Puede que algún día te atrevas a dar el paso y pueda saber lo bueno que ha sido para ti.

martes, 1 de febrero de 2011

Últimamente...




Como (y cocino) demasiado sano.
Voy corriendo a todas partes.
Mi casa está impecable.
Tengo un pelazo que ni yo me lo creo.
Colecciono productos para mejorar mi piel.
Disfruto de la compañía de mis gatas más que de la de mis (no)amantes.
He tirado mi vibrador, por falta de espacio en el cajón de mi mesita de noche.
Los del telechino saben lo que quiero y mi dirección sólo con escuchar mi voz.
Me encierro para estudiar casi diariamente.
Quedo con mis amigas para tomar café en casa.
Una vez en semana alquilo una película en el videoclub.
No me maquillo.
Me he aficionado tremendamente a Joss Stone.
Tengo "Es fácil dejar de fumar si sabes cómo".
Voy a correr y hago yoga varias veces en semana.
Vivo en un piso con parquet, techos altos, y ubicado en el centro de la ciudad.
Mi cuenta de teléfono y la factura de la luz están subiendo imparablemente.
Cojo aviones los fines de semana.
Tengo los pies perfectos y una colección de perfumes de alta gama.
Llego a final de mes con el dinero contado.




Me estoy convirtiendo en el tópico de soltera... ¡qué susto!