Así fue cómo me enamoré de esta casa: Yo llegaba con un gato, un novio músico, odiando mi trabajo y un IMC de 16; Ella se asentaba sobre parquet, estaba repleta de balcones y había visto más de medio siglo de este planeta y sus habitantes.
Vino un gatita más a la familia, el cabello volvió a ser largo, se fue el músico, dejé ese empleo, reconduje mi vida académica, dejé de fumar, me empecé a arreglar las uñas, me bebí con vosotras cientos de botellas de Berberana, me compré una bici, engordé, me aficioné a la música en catalán y aprendí que los mejores romances son con amigos.
Después de nueve cajas, dos bolsas industriales e incontables maletas, he tenido más que suficiente. Ya estoy preparada para dejar los " ahí su torso desnudo" y rellenar esos huecos con nuevas fotografías, pero esta vez en la mejor de las compañías.

