
De repente me di cuenta. Tenía todos los síntomas:
- Había estado tonteando con él en la máquina del café, y él se había dejado.
- Le había encontrado en facebook, y había revisado lo poco que me dejaba bichear de su perfil, pero sin agregarle.
- Me lo encontraba a todas horas por los pasillos, miradas furtivas.
- Me había visto enredada en una discusión sobre las similitudes entre el sistema electoral estadounidense actual y el bipartidista español de finales del XIX.
- Aparecía en mis sueños eróticos más antinaturales.
Efectivamente.
En "Al salir de clase" sería la psicópata que quiere acostarse con el
PROFESOR HOT
Tácticas para llevarse a un profesor pedante de treinta y tantos a la cama... Un-dos-tres; responda otra vez.