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miércoles, 15 de junio de 2011

El tiempo pasó


Hay momentos en los que la vida exige un cambio. Una transición. Como las estaciones. La primavera fue maravillosa, pero el verano ya acabó. Desperdiciamos el otoño y ahora de repente, hace frío. Tanto que todo se congela. Nuestro amor se duerme y la nieve lo coge por sorpresa. Pero si te quedas dormido en la nieve, no sientes llegar la muerte.

Fuiste aceptada. Te mudaste de Boston a Paris. En la calle Faubourg Saint.
Te mostré mi vecindario, mis bares, mi escuela. Te presenté a mis amigos, a mis padres.
Escuché tus líneas, tu canto, tus esperanzas, tus deseos, tu música y tú escuchaste la mía. Mi italiano, alemán, mis pinitos en ruso. Te dí un walkman y tú me diste una almohada. Luego, un día, me besaste.
El tiempo pasó deprisa. Todo parecía ser tan fácil, tan simple, libre, tan nuevo y único.
Fuimos al cine, a bailar, de compras. Reímos, tú lloraste. Nadamos, fumamos, nos afeitamos.
De vez en cuando, gritaste, sin razón o con razón. Algunas veces por una razón.
Te llevé al Conservatorio. Yo estudié para mis exámenes.
Escuché tu canto, tus esperanzas, tus deseos, tu música. Tú escuchaste la mía.
Estábamos unidos, muy unidos, siempre unidos.
Fuimos al cine, nadamos, nos reímos. Tú gritaste. Algunas veces con razón, otras sin razón.
El tiempo pasó deprisa.
Te llevé al Conservatorio. Yo estudié para mis exámenes. Tú escuchaste mi italiano, alemán, ruso, francés.
Yo estudié para mis exámenes. Tu gritaste, algunas veces con razón. El tiempo pasó, sin razón.
Yo estudié para mis exámenes, mis exámenes, mis exámenes. El tiempo pasó.
Tú gritaste, tú gritaste.
Yo fuí al cine.

EL TIEMPO A VECES PASA TAN DEPRISA QUE NO SABEMOS APROVECHAR LO QUE TENEMOS POR PURO EGOISMO.........

martes, 14 de junio de 2011

Busca las siete diferencias.

Hace diez años:

- Si tenías un móvil eras el Master del universo.
- Lo que más se escuchaba en casa era "  Mamáaaaa cuelgaaaaaaaa que estoy hablando yoooooooo"
- Una tarde de piscina no era suficiente para saber qué habíamos hecho el finde.
- El nudo en el estómago eterno y coincidir con ciertas personas era "el destino".
- Siempre ibas de punta en blanco a tomar café por si acaso.
- El cine incluía mirarse de reojo.

- El verano estaba lleno de jamases, olvidos, amores y chispas.


Ahora:

 Facebook - Noticias - Más recientes

Periquito ahora tiene una relación. (y hace dos días te comías los morros en el bar de turno con una neumática)

María Pérez López : ¡va a ser niña! Amparo, como la madre de Paco (ah, ¿pero que tú pinchas?)

 Mensaje privado de Toño
"Guapa, agrégame" (No le conozco)












Tantos medios para comunicarse que llevan sólo a la incomunicación, malos entendidos, incomprensión, expectativas... Y así fue como nuestra intimidad se vió zarandeada, el misterio barrido y los brotes paranoicos están presentes en cada rincón. Hemos perdido el norte y la inocencia en apenas una década, y a mí sólo se me ocurre echar de menos el tiempo en el que para verme había que tocar al portal y morirme de terror pensando en la meta de todo esto.
Porque sólo "son amigos"... pero qué miedo que todo sea tan de mentira.

lunes, 4 de abril de 2011

Como polillas a la luz.



Fobias y filias, cada uno tiene las suyas. Ya sea tener las perchas con el gancho hacia el mismo lado, la nevera ordenada por colores o la forma de poner el papel higiénico; pero nadie se salva. Y el tema de las relaciones interpersonales no podría ser menos.
Yo tengo una (para)filia, lo reconozco, aunque no me gusta catalogarla así porque me parece pedante. Prefiero llamarla abiertamente “una tendencia recurrente”, supongo que para evitar sumarlo a otros temas a tratar con mi futuro psicoanalista, ya que además es preocupantemente bilateral; y es que soy ese cliché de mujer a la que le gustan los artistas (pintores, músicos, escultores, diseñadores gráficos, fotógrafos, etc -les tengo una alergia irracional a los poetas-) y que le gusta a los artistas por razones que escapan a mi entendimiento.
Me siento irremediablemente atraída como una polilla a la luz, supongo que esperando que detrás de esa creatividad haya una persona hecha a mi medida: así me sube la líbido automáticamente con los que (además) cumplen el tópico de moreno y calladito, hasta el punto en el que el límite entre el amor por su obra o el gusto por su persona se vuelve difuso; y su hambre de je ne sais quoi se materializa en mis apellidos, aunque esto último sólo ocurre a veces.

No recuerdo cuándo fue exactamente el momento en el que decidí que iba a ser algo que me perseguiría toda la vida, pero sí que recuerdo la primera vez que me acosté con uno, y desde luego no sólo no fue para repetir, sino que más bien se convirtió en un anécdota traumática que me hizo aprender que las personas más detestables pueden tener una sensibilidad extrema para las artes.
El segundo que apareció en mi vida fue un bajista. Gran músico, mejor persona, increíble amante y prioridades distintas. Después de casi dos años viéndonos, decidí que los músicos entraban en mi lista negra junto con los casados y los autónomos. Todos tienen el mismo problema: falta de tiempo.

Después vino el escultor. Sexualmente era como ser parte de una canción de Radiohead, y no he conocido a nadie que supiera tocar de esa manera tan intensa que te llegaba al alma. Era tan pasional, que cuando se le atascaba la inspiración lo destruía todo, incluída la paciencia y la energía de cualquiera que le rodeara. Así que volví a irme, buscando algo más calmado o al menos, menos irascible.

Un diseñador gráfico realmente erótico, un mago de la oratoria, un cómico cargante, un filosófo con verborrea... Así podría seguir hasta escribir un libro de 1000 páginas de cuelgues insanos y efímeros (a veces correspondidos, otros no tanto), que me han llevado a coleccionar litografías, libros, poemas, y figuras.

¿Esto a qué viene? Se preguntarán algunos. Y es que me veo un lunes buscando el nombre del "nuevo" en cuestión en google, y después de siete páginas de enlaces de otros blogs, páginas de otros artistas, plataformas varias, etc, me doy cuenta de que ese chico no es sólo otro chico con patillas que tiene una obra atractiva (la cual respeto desde que la conocí hace lustros), sino que desde hace años se le cataloga de genio. Siento vértigo, me gusta la genialidad, y nunca la he poseído aunque fuera por un instante.
"De buscarse la ruina y otras neurosis", debería llamarse este post.

[Imagen: Ibai Acevedo]

martes, 11 de enero de 2011

De complicaciones, adicciones y dudas.


Llega un momento en el que lo clásico, lo evidente, lo fácil no atrae.
Llega un momento en el que lo complicado, lo difícil, lo que por método debe ser un sacrificio constante se hace adictivo.



adicción.

(Del lat. addictĭo, -ōnis).

1. f. Hábito de quien se deja dominar por el uso de alguna o algunas drogas tóxicas, o por la afición desmedida a ciertos juegos.

2. f. desus. Asignación, entrega, adhesión.




Si el humano busca lo belleza impulsivamente, ¿acaso eso es bello? Arrastrarse por el barro buscando un ápice de luz, ese vértigo que coge un pellizco en el estómago, ese gasto neuronal contínuo e implacable que invade las noches y los días... ¿Es cierto o es un impulso de amar imparable intrínseco al humano? ¿Esa llama se apaga por cansacio o por salud mental? Es más, ¿se apaga alguna vez la llama, o sólo se calma arrastrando el recuerdo hasta el final de nuestros días?

He visto como personas terminaban destruídas por una persona, por indiferencia, por autoexigencia extrema, por sexo, por amor, por desamor, por frustración, por intentos infructuosos contínuos, incluso por sí mismas en una relación existente o no ¿Dónde está la pastillita de colores para estas situaciones?

Empiezo a pensar que somos todos unos yonkis del siglo XXI.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Distancia y convivencia.



Existe el tópico de que las relaciones a distancia no funcionan, pero ¿es realmente así? Es decir, si la distancia rompe el amor por la falta de contacto diario, ¿no lo hace también la convivencia por el exceso de contacto, por hacer del amor algo cotidiano e infravalorarlo? ¿Dónde está el punto intermedio, adecuado, que nos satisfaga y complete a todos?

Podríamos decir que el noviazgo es lo adecuado, pero cuando se tiene cierta edad o ciertas circunstancias, es una opción inválida después de X tiempo. En mi caso, el espacio de tiempo entre noviazgo y convivencia cada vez es menor cuando hay amor; tal vez sea porque no tengo tiempo que perder, y es la digna prueba de fuego, o porque soy impaciente por naturaleza.

Entonces, ¿qué se hace cuando la distancia es una circunstancia permanente y es un todo o nada? Si somos bastante jóvenes ¿por qué nos sentimos tan viejos? ¿por qué lo queremos vivir todo de golpe? El sexo con la persona interesada en cuestión, es evidentemente imposible, lo que nos lleva a saciar necesidades en cualquier rincón, y amamos al lejano a través del cercano ¿Abandonamos o sólo dejamos nuestra vida anterior para emprender la aventura de cero? ¿Las estadísticas sirven para algo?

Al fin y al cabo, hagamos lo que hagamos seguimos con una chispa en la boca del estómago que es complicada de ahogar, allí o aquí, da igual.


[Escucho: Anni B Sweet - Lalala
Img: Caffé Latte
]

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Breaking up. New building.





Una ruptura. Un nuevo edificio.

Aparte de la mía a principios de año, últimamente se están sucediendo muchas rupturas a mi alrededor, supongo que es un ciclo habitual que se ve contagiado por los demás. A veces se rompe una gran pareja por algo ínfimo y pasajero que en su momento parece un mundo, otras por un hecho tan evidente que es imposible pasarla de largo, y otras porque simplemente ambos conyuges toman caminos distintos; pero nunca hay que encuadrarlas sistemáticamente y meterlas en una cajita con etiqueta.
Todo el mundo suele tener opiniones con respecto al tema y todas suelen ser muy poco esperanzadoras, pero no hay que olvidar que no somos máquinas y que, tanto al principio como al final, albergamos la pequeña esperanza de que esa persona que ya no está se convierta en todo lo que queríamos que fuese para nosotros.

Pero tengo dudas, muchas, por lo que veo a mi alrededor, todo es confuso. Las etapas de luto pos-ruptura son completamente necesarias para crecer, y se evoluciona más que cuando todo es un cuento de hadas. Reflexionas sobre ti mismo, adquieres nuevos hábitos, descubres todas las medias verdades, las amistades que te rodean, o a lo mejor es que yo soy demasiado mística cuando estoy bien jodida, pero te das cuenta hasta de toda la vida que te rodea. Entonces, ¿cuándo es demasiado? ¿cuándo es el tiempo de dejar de sufrir por lo que nunca pasará? ¿existe el método perfecto? ¿cuándo hay que dejar de intentarlo?

No vivimos en una película de Hollywood, todo no pasará y volverá renovado para hacernos felices, pero tenemos la horrible costumbre desde la adolescencia de buscar a la persona perfecta para que nos acompañe el resto de nuestra vida, para formar una familia, para sentarnos en un banco del parque y envejecer juntos; ¿no sería más sano simplemente vivir?

A día de hoy puedo decir convencida que todo ha pasado, y que mi nuevo edificio está repleto de luz. Porque no hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo aguante.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Apuesta finalizada.



Ha acabado y he ganado no sólo la apuesta, sino ricas lecciones.


Al principio, estaba insoportable. El sexo se había convertido en una droga no sólo física, sino también psicológica; había hecho de mí una persona que recibía afecto a través del contacto sexual, lo que me hacía ser aún más inestable emocionalmente. Ha sido un reto a la par que un camino al reconocimiento propio, una especie de "Proyecto Hombre" sexual.

Más tarde, entré en un estado de ataraxia con el sexo opuesto. Ya sólo veía amigos por todas partes, aunque era evidente que mi sex-appeal se había multiplicado exponencialmente gracias a la indiferencia total con respecto al tema.

Después de un arduo autoanálisis, me di cuenta de que sí existía un objeto de deseo hecho persona que iba más allá de dos cuerpos en fricción y que tenía nombre y apellidos. Era la razón de mi apatía hacia el sexo antes de la apuesta. Así que retomé el contacto, y enderecé mi estado emocional gracias a su constantancia y paciencia (mil gracias de nuevo, sé que leerás esto). No me hubiera importado perder la apuesta, pero no ocurrió por circunstancias que no vienen al caso.

Entonces, entré en una espiral de autoconocimiento que me ha llevado hasta aquí: he perdido flexibilidad, mi nivel de acidez verbal ha bajado al nivel de un pedante de cuarta, he comprobado que puedo ser agradable y educada sin caer en la tentación de hacer comentarios incómodos, y lo más importante es que es divertido hacerse la inalcanzable cuando una ha cambiado de amante como de camisa. Además nunca he sabido coquetear, pero ahora es que no sé ni por dónde empezar; no sé cómo me sentiré la próxima vez, pero me temo que tampoco sabré por donde empezar; y me pregunto cosas tan absurdas como ¿llegaré al orgasmo? ¿Disfrutaré o me quedaré repasando la lista de la compra? ¿El himen crece? ¿Volverá mi brazo derecho a su estado normal?

No repetiré experiencia por ahora, ya sé demasiado de mí misma. Y todo es basurita...

martes, 16 de noviembre de 2010

Rumbos y perdiciones.


A veces, encontramos cosas que no estábamos buscando y que ya las dábamos por pérdidas. Da igual si está cerca o lejos, si es lo que te viene bien en el momento, si tienes tiempo para dedicarte a ello, si es un calcetín, un número de teléfono, una sensación o una persona. ESTÁ Y ESTÁ. Realmente lo importante no es el objeto en sí, sino los efectos que produce: tristeza, nostalgia, ilusión, o un simple momento de evasión de una realidad no tan agradable.

Entonces se crea una encrucijada inevitable: ¿te lo quedas o lo evitas? Ya sea un objeto, una persona o una circunstancia puedes actuar de la misma manera: al igual que tiras el calcetin si está roto, puedes tirar a una persona porque venga con taras (ya sean de fabricación o adquiridas posteriormente).* Pero hay una tercera opción, huir.

Para mí, la tercera opción siempre ha sido la más fácil, poner tierra de por medio, hacerme la muerta, y aquí no ha pasado nada, por muy cobarde que sea. Esta vez, en principio, parecía que iba a hacer lo mismo: retomar el contacto con alguien del pasado, quitarme la espinita y largarme por la puerta de atrás mientras duerme con una excusa derivada de "Estoy pasando un momento complicado de mi vida"; pero OH DIOS MÍO, que va la muy imbécil y se da cuenta de que esa persona le aporta muchas de las cosas que necesita y que son difíciles de suplir de otra manera, porque reírse hasta que le duelen los carrillos no tiene precio, porque levantarse con las sábanas calientes y un brazo rodeándote el torso es un gesto amable, porque el placer no va reñido con la melancolía, porque hacerme callar sin decir ni hacer nada es complicado.

Esta sensación es agradable, es como deshojar una margarita con esperanzas que no terminen nunca, pero a su vez, es inestable.

Odio cada uno de los pasos que hay que dar para cruzar los 1156 kilómetros que hay entre su casa y la mía, odio cada día que no puedo tomar el café matinal con sus ojitos hinchados, odio buscarle en otros hombres, odio cada halago que no viene de su boca, odio cada mensaje que recibo de Vodafone pensando que pueda ser suyo. Y sólo me viene la cabeza la siguiente pregunta:


¿Y ahora... qué?



*Dicho así, puede dar la sensación de que esté infravalorando al ser humano, pero si es lo que has pensado es que deberías empezar a leer de nuevo porque no estás entendiendo nada en absoluto

viernes, 12 de noviembre de 2010

El cunnilingus


[ADVERTENCIA: Alto contenido sexual. Sólo para adultos.]


Inauguro este apartado del blog que voy a llamar "La guía sexual" para que las co-autoras expongan sus gustos, deseos, o incluso las recopilaciones de errores que se suelen cometer en la alcoba, con un capítulo que a mi personalmente me encanta SÓLO si se hace bien. Esto no es un manual, somos personas, no autómatas con interruptores, así que es evidente que varía de mujer a mujer. Asímismo, invito a los/as lectores/as que nos hagan partícipes de sus quejas y alabanzas tanto o incluso más que nosotras, para que todos podamos aprender un poco más cada día y disfrutar de cada momento de intimidad de la mejor manera posible. Gracias.


Las manos acarician las ingles. Los dedos separan los labios menores y luego los mayores, descubriendo el clítoris un par de centímetros más arriba. Luego, índice y pulgar se convierten en una pequeña pinza que hacen que se abracen labios menores y mayores, todos juntos y revueltos. Con delicadeza. Suma delicadeza.

Entonces lame. Lámelo todo, de fuera adentro y desde dentro hacia afuera, hasta que roces por accidente el clítoris. (AVISO: El clítoris no es un botón, la sensibilidad de la zona es similar a una zona de la piel desollada) Notarás que lo has hecho porque de repente, se cortará la respiración, y sucederán resoplos o temblores.


Esta es la tuya, ya no hay escapatoria.


Con las manos, recoge sus nalgas y aprieta intensamente pero sin violencia y deja que ella acerque sus caderas hacia tu boca. Ahí ya puedes empezar a desplegar tus artes. Convierte tu lengua en un lápiz y escucha atentamente su respiración, es fácil si prestas un poco de atención. Escribe con el músculo húmedo “a”, “b”, “c”... y cuando llegues aproximádamente a la “m” o “n” (esto depende mucho de la mujer, el punto justo es cuando notas que su cuerpo se contrae a un ritmo cada vez más rápido) súmale un activista más a la causa: las maravillosas falanges que tu madre te ha dado.


Empieza por el índice, así también comprobarás el nivel de humedad, poco a poco, sin prisas y sin dejar de hacer lo que estabas haciendo antes (si terminas el abecedario, empieza por los números). Normalmente, un dedo es apenas perceptible, así que es el momento de sumarle el segundo. Esta vez debes ser aún más delicado/a y penetrar varias veces más que antes para que el cuerpo se empiece a acostumbrar el nuevo grosor, y sólo en ese momento acuerdáte de arquear la punta de los dedos hacia el vientre de ella. Efectivamente. Esa parte rugosa es el maravilloso PUNTO G.


Y a partir de aquí, ya está en tu mano hacerlo como quieras o como ella desee. Pregúntale, observa sus movimientos, cambia la lengua por el pulgar mientras introduces el índice y el corazón y acaríciale el pecho, cambia de postura... No pasará mucho tiempo hasta que se vuelva loca y te pida que vayais al quid de la cuestión.



¡Salud, follanautas!

jueves, 11 de noviembre de 2010

Descontrol


Hormonas revolucionadas, cansancio, felicidad, tristeza, alegría, melancolía, hambre, sueño, ganas de salir, ganas de terminar, tener, perder, ganar, soñar, bailar, jugar, reír, llorar, bromear, compartir, saltar, música, correr, esperar, mirar, sonreír, sollozar, dolor, respetar, cambiar, errar.

Y en el fondo un hombre encerrado en una caja me pide que le ayude, y yo no debo porque se que es malo, pero conmigo es bueno, así que le ayudo y juntos nos deshacemos del hombre que me decía que era malo, vamos a un mundo donde la gente no cabe, una tragedia terrible ha sucedido, veo elefantes, y luego estoy comiendo en casa, y cuando salgo me peleo, pero esta vez no me quedo quieta, lucho.