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sábado, 18 de junio de 2011

We are Fucked


Porque nos creemos sus palabras. Porque todavía nos ilusionamos. Por la indiferencia. Por desear lo que no debemos. Por no saber elegir. Porque nos atrae lo que no nos conviene. Porque lo adecuado nos aburre. Por caer en la tentación. Por la sensación que recorre nuestro cuerpo al pensarlo. Por los recuerdos que no podemos olvidar. Por el sonido de su voz en tu cabeza. Por los sueños que no controlamos. Por las mañanas de" ¿qué mierda estoy haciendo?". Por las noches de "todo me da igual". Por la espera. Por la impaciencia. Por la decepción. Por todo ello y más:


ESTAMOS JODIDAS

Y no de la manera que nos gustaría



jueves, 16 de junio de 2011

Forbidden


Lo que sabemos que está mal, que no debemos hacer, que nos traerá problemas... Pero caemos, es tan atrayente que resistirse es prácticamente imposible. Seguimos una y otra vez. Nos acercamos a lo peligroso, jugamos con fuego sabiendo que acabaremos quemándonos. Es como cuando eres pequeño y sabes que es muy posible que te pillen y te lleves una bronca, no es tanto lo que haces como la emoción de hacerlo, porque eres consciente de que no debes. Es esa emoción, que te hace sentirte un poco más viva.

Y tú, ilusa, lo fomentas. Sin saber exactamente el motivo, ni poder o querer evitarlo. Pero te sientes arriba, intocable pero deseable. Cada vez que lo piensas te recorre el cuerpo la sensación, quieres retener el momento, seguir sintiéndote especial. Porque está fuera de lo común, de lo normal, de lo establecido, de lo permitido.

Cuidado Alicia, está lleno de peligros el País de las Maravillas...

miércoles, 9 de febrero de 2011

La clásica cita perfecta.




Antecedentes:

Él, un chico educado y discreto, un auténtico conquistador que piensa que está de caza.
Tú quieres buen sexo, y si puede ser con un tío guapo, sin venéreas y que la tenga grande, mejor que mejor.

Primera parte:

Quedar para que pase a recogerte a las 21.00 y que él aparezca a las 21.00 (ni antes ni después), justo cuando estás lista y pintándote los labios. Indumentaria discreta y elegante, zapatos bonitos y cómodos -nada de caminar como un velociraptor- y los pies perfectos.

Llegar a un restaurante bonito, pero no pretencioso; de buena calidad, pero no de estrella michelín; y de cantidades generosas, nada de pijerías para quedarte con hambre.

Una conversación agradable, divertida, que te suba la autoestima sin caer en el halago barato; unos aperitivos exóticos sin sabores demasiado fuertes, un pescado delicioso y ligero con una menestra sabrosa, y un postre fresquito con frutos rojos; una invitación significa que NO TIENES QUE PAGAR TÚ.


Segunda parte:


Un pequeño paseo y una copa en un pub clásico irlandés, se inicia una conversación un poco más personal que deriva en un coqueteo menos pudoroso (más tarde podrás culpar de esto al alcohol) que se extienda lo suficiente como para poner el hipotálamo a trabajar pero no tanto como para que os bebáis medio bar. De repente, se te hace tarde, te acompaña a casa, y por el camino repasas el estado de tu casa: ¿ropa interior sucia? ¿suelo con churretones? ¿toallas por el suelo? ¿sábanas limpias? ¡CONDONES!

Tercera parte:

Llegais a la puerta de casa, preferiblemente la tuya y le ofreces una invitación aparentemente inocente dentro. Al cruzar la puerta, caidita de ojos y sonrisa estúpida precedidas de un "ponte cómodo". A partir de ahí, libre albedrío: el trabajo ya está hecho en 3... 2... 1...

¡BOOM!



Día siguiente:


Despiertas sin alarma y el sol luce. Te miras al espejo y estás radiante, aunque muy despeinada. Vigilas no tener marcas causadas por la pasión y te pegas lo conocido como "un duchazo policía". Cuando vas a la cocina te encuentras café hecho y una nota agradable que da las gracias.
Te tomas el café, te vistes y quedas con tus amigas, para comentar la felicidad del escozor íntimo, la puesta a cero del contador y lo cerdo de la cuestión.




Aaay... cómo lo echo de menos...

martes, 18 de enero de 2011

Matemáticas de la conquista.






Una mirada dulce (+1 punto)

Una invitación aparentemente inocente (+4 puntos)

Una conversación interesante (+3 puntos)

Una sonrisa persuasiva (+5 puntos)

Un silencio bien colocado (+2 puntos)

Educación al máximo exponente (+8 puntos)

Una apariencia misteriosa (+10 puntos)




Falta de atención (-5 puntos)

Pasividad (-2 puntos)

Prudencia inexistente (-10 puntos)

Tratamiento de prostituta (-8 puntos)

Comportamiento evidentemente promiscuo (-6 puntos)

Escasa fiabilidad (¿suma o resta?)





Cuando es malo, es un reto.

Cuando es bueno, algo esconde.


Si se han perdido las clásicas maneras de conquista, es que estamos jodidas, Alsace, bien jodidas.