
En los tiempos que corren, la maternidad se ha convertido en un tema extraño a tratar, tal vez porque las mujeres hemos tomado el poder en nuestro útero al mismo nivel que tomamos el poder en nuestra vida, quizás por otras razones que desconozco. No me gusta generalizar, pero para tratar asuntos de este tipo creo que ha de hacerse aun sabiendo los fallos de estadística que esto supone, y esperando que nadie se sienta ofendido.
A día de hoy anteponemos nuestra vida individual, profesional y social, a la vida familiar de una manera abrumadora. Cuando nos queremos dar cuenta hemos alcanzado todas las metas que nos habíamos propuesto (la carrera, el master, varios idiomas, la independencia completa...) y una señora conocida nos dice "Como sigas así se te va a pasar el arroz"; y es en ese justo instante cuando nos damos cuenta de lo solas que nos sentimos.
Misunderstood.Por desgracia, socialmente seguimos en la prehistoria en muchos aspectos, y éste no podía ser la excepción. Aún no se toma la decisión de no tener descencia como una posibilidad, sino más bien se demoniza esa opción como una acción exclusiva por parte de personas insensibles, egoístas o con escasa madurez; y yo me pregunto, ¿es que acaso no querer traer más niños al mundo no es un acto de amor hacia estos? ¿qué grosor tiene la venda que llevan para no ver que hay personas que no deberían ser padres jamás? Por supuesto, a esto todo el mundo contesta como si se tratara de una consulta a Rappel, llenándoseles la boca cuando dicen "ya verás que con la edad cambias de parecer". Jode, deprime y la sensación de incomprensión se ve potenciada al máximo exponente: no sólo eres el anticristo, sino que además ni siquiera sabes de lo que hablas.
¿Adoptar? ¡QUÉ BARBARIDAD!Si ya eres rara cuando dices que no quieres ser madre, ya ni os cuento cuando se trata de adopción. Inconscientemente, relacionamos adopción como la segunda opción a la maternidad biológica, ligado a esterilidad y fallos en métodos de concepción artificiales. Sin embargo a mis ojos es la mayor prueba de amor que se puede tener a la infancia.
No se trata de elegir a un niño porque tiene unos ojos bonitos, ni de que sea el "adecuado" para alguien; sino de preguntarnos si somos nosotros los apropiados para cubrir sus necesidades tanto físicas como emocionales, que no han sido satisfechas hasta ahora por X circunstancias.
¿Cuál es tu posición, Nantes?No se es menos padre por no haberlo concebido, ni tienes el gen asesino por no querer perpetuar la especie.
Siempre dije que no quería tener hijos, pero es cierto que soy madre desde hace muchos años. Cuido de mis amigos, de mi pareja, de mi familia de la misma manera que lo hacen los padres: les mimo cuando están enfermos, me preocupo cuando tienen problemas e intento solucionárselos cuanto antes, les acompaño en sus fracasos de la misma manera que lo hago en sus triunfos y, en general, estoy a su lado con constancia, ánimo y amor incondicional.
¿Mi futuro? Si definitivamente desecho la idea de no ser madre, me gustaría cumplir la imagen que tengo de mi misma desde mi más tierna infancia, que se ve resumida en esta conversación:
- Es una lástima que no puedas tener niños de verdad.
- Señor/a, nunca dije que no pudiera, y los haya dado a luz o no, los míos son tan verdad como los suyos.