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sábado, 4 de junio de 2011

Crisis.

En las ciudades tienes la oportunidad de ver cómo avanzan las modas y las personas en muy poco tiempo. Tiro alto, tiro bajo, Woodstock is back, colores flúor, pelo corto, pelo largo, cápsulas del tiempo en bolsas de Zara. Pero hay algo que se mantiene firme en todas y cada una de las mujeres con un toque presumido (que no presuntuoso): las crisis existenciales derivan en crisis capilares.



La pagamos con nuestra imagen cuando no somos capaces de darle una vuelta de tuerca más a nuestra vida, cuando los períodos de estancamiento personal, laboral o emocional son demasiado largos y el panorama individual es desolador. Así pasamos de rubias a morenas, de melenas largas cual vulgar Rapuntzel a la viva imagen de la teniente O'Neill, obsesión con el deporte, piercings, tatuajes sin explicación alguna. Y si sale mal es el momento de tener la excusa perfecta para la destrucción completa y total del autoestima; en lugar de tener el valor suficiente para hacer de nuestra vida lo que siempre quisimos, y así ser felices.








¿Se puede calmar la ansiedad con Schwartzkoff? ¿Nos hace menos desgraciados comprar artículos cual caballo desbocado? ¿Es el materialismo el reflejo de la destrucción interna?



Locas teorías 2.0.

martes, 15 de marzo de 2011

El sentimiento.



Estimad@s lectores:

¿Qué tal les va la vida? ¿Encontraron a su hombre o mujer adecuada? ¿Mucho sexo? ... ¿Jodidos?

Bueno, bueno. Hoy vengo a escribir algo que me surge muy a menudo....y resulta que practicamos el coito pero ¡Boom! No sé si me gustas. Está bien si te veo, pero si no te veo también, quizás debo verlo para aclararme, o quizás no debo verlo más, pero la compañía no es tan mala no? ehem ehem ehem

By the way, nunca os han tocado los cojones los pelotas de la clase? los que ríen excsivamente las bromas de los profesores, ohhh, siempre hay un@ petard@

Compañeros del blog, ¿que coño hago con este (uno de los tantos) chicos? Sigo disfrutando de su compañía....el mercado esta escaso, piensen en ello.

Sin más, un saludo!

miércoles, 9 de febrero de 2011

La clásica cita perfecta.




Antecedentes:

Él, un chico educado y discreto, un auténtico conquistador que piensa que está de caza.
Tú quieres buen sexo, y si puede ser con un tío guapo, sin venéreas y que la tenga grande, mejor que mejor.

Primera parte:

Quedar para que pase a recogerte a las 21.00 y que él aparezca a las 21.00 (ni antes ni después), justo cuando estás lista y pintándote los labios. Indumentaria discreta y elegante, zapatos bonitos y cómodos -nada de caminar como un velociraptor- y los pies perfectos.

Llegar a un restaurante bonito, pero no pretencioso; de buena calidad, pero no de estrella michelín; y de cantidades generosas, nada de pijerías para quedarte con hambre.

Una conversación agradable, divertida, que te suba la autoestima sin caer en el halago barato; unos aperitivos exóticos sin sabores demasiado fuertes, un pescado delicioso y ligero con una menestra sabrosa, y un postre fresquito con frutos rojos; una invitación significa que NO TIENES QUE PAGAR TÚ.


Segunda parte:


Un pequeño paseo y una copa en un pub clásico irlandés, se inicia una conversación un poco más personal que deriva en un coqueteo menos pudoroso (más tarde podrás culpar de esto al alcohol) que se extienda lo suficiente como para poner el hipotálamo a trabajar pero no tanto como para que os bebáis medio bar. De repente, se te hace tarde, te acompaña a casa, y por el camino repasas el estado de tu casa: ¿ropa interior sucia? ¿suelo con churretones? ¿toallas por el suelo? ¿sábanas limpias? ¡CONDONES!

Tercera parte:

Llegais a la puerta de casa, preferiblemente la tuya y le ofreces una invitación aparentemente inocente dentro. Al cruzar la puerta, caidita de ojos y sonrisa estúpida precedidas de un "ponte cómodo". A partir de ahí, libre albedrío: el trabajo ya está hecho en 3... 2... 1...

¡BOOM!



Día siguiente:


Despiertas sin alarma y el sol luce. Te miras al espejo y estás radiante, aunque muy despeinada. Vigilas no tener marcas causadas por la pasión y te pegas lo conocido como "un duchazo policía". Cuando vas a la cocina te encuentras café hecho y una nota agradable que da las gracias.
Te tomas el café, te vistes y quedas con tus amigas, para comentar la felicidad del escozor íntimo, la puesta a cero del contador y lo cerdo de la cuestión.




Aaay... cómo lo echo de menos...

sábado, 29 de enero de 2011

La maternidad.


En los tiempos que corren, la maternidad se ha convertido en un tema extraño a tratar, tal vez porque las mujeres hemos tomado el poder en nuestro útero al mismo nivel que tomamos el poder en nuestra vida, quizás por otras razones que desconozco. No me gusta generalizar, pero para tratar asuntos de este tipo creo que ha de hacerse aun sabiendo los fallos de estadística que esto supone, y esperando que nadie se sienta ofendido.

A día de hoy anteponemos nuestra vida individual, profesional y social, a la vida familiar de una manera abrumadora. Cuando nos queremos dar cuenta hemos alcanzado todas las metas que nos habíamos propuesto (la carrera, el master, varios idiomas, la independencia completa...) y una señora conocida nos dice "Como sigas así se te va a pasar el arroz"; y es en ese justo instante cuando nos damos cuenta de lo solas que nos sentimos.

Misunderstood.


Por desgracia, socialmente seguimos en la prehistoria en muchos aspectos, y éste no podía ser la excepción. Aún no se toma la decisión de no tener descencia como una posibilidad, sino más bien se demoniza esa opción como una acción exclusiva por parte de personas insensibles, egoístas o con escasa madurez; y yo me pregunto, ¿es que acaso no querer traer más niños al mundo no es un acto de amor hacia estos? ¿qué grosor tiene la venda que llevan para no ver que hay personas que no deberían ser padres jamás? Por supuesto, a esto todo el mundo contesta como si se tratara de una consulta a Rappel, llenándoseles la boca cuando dicen "ya verás que con la edad cambias de parecer". Jode, deprime y la sensación de incomprensión se ve potenciada al máximo exponente: no sólo eres el anticristo, sino que además ni siquiera sabes de lo que hablas.

¿Adoptar? ¡QUÉ BARBARIDAD!

Si ya eres rara cuando dices que no quieres ser madre, ya ni os cuento cuando se trata de adopción. Inconscientemente, relacionamos adopción como la segunda opción a la maternidad biológica, ligado a esterilidad y fallos en métodos de concepción artificiales. Sin embargo a mis ojos es la mayor prueba de amor que se puede tener a la infancia.
No se trata de elegir a un niño porque tiene unos ojos bonitos, ni de que sea el "adecuado" para alguien; sino de preguntarnos si somos nosotros los apropiados para cubrir sus necesidades tanto físicas como emocionales, que no han sido satisfechas hasta ahora por X circunstancias.



¿Cuál es tu posición, Nantes?

No se es menos padre por no haberlo concebido, ni tienes el gen asesino por no querer perpetuar la especie.

Siempre dije que no quería tener hijos, pero es cierto que soy madre desde hace muchos años. Cuido de mis amigos, de mi pareja, de mi familia de la misma manera que lo hacen los padres: les mimo cuando están enfermos, me preocupo cuando tienen problemas e intento solucionárselos cuanto antes, les acompaño en sus fracasos de la misma manera que lo hago en sus triunfos y, en general, estoy a su lado con constancia, ánimo y amor incondicional.

¿Mi futuro?
Si definitivamente desecho la idea de no ser madre, me gustaría cumplir la imagen que tengo de mi misma desde mi más tierna infancia, que se ve resumida en esta conversación:


- Es una lástima que no puedas tener niños de verdad.
- Señor/a, nunca dije que no pudiera, y los haya dado a luz o no, los míos son tan verdad como los suyos.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Lesbianismo y lista


Hace unas semanas hice la lista de las cien cosas que quería hacer antes de morir, y me comprometí a contar aquí los avances, aunque no creía que fuese a ir eliminando tan pronto.


#95, Besar a una mujer.




Comentando con mis amigas, me di cuenta de que era la única pringada que nunca se había enrollado con una chica (o casi) y entró en mi lista, junto con otras cosas como ordeñar una vaca. A día de hoy puedo decir que este punto queda eliminado de la lista claramente, y afirmar que las mujeres no me gustan por muy buenas que estén y por muy bien que besen.

Seguiremos informando.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Decálogo para la higiene sexual

"Oyo pollo no pillo no polla" Blancanieves dixit.

Un sábado noche ahí están Blancanieves, Alsace, NantesEsPersona, señorita X y la ausencia de Unprincessless. Nada bueno puede ocurrir cuando hay vodka y zumo de arándanos de por medio y cuatro mujeres invocando al consejo de sabios. Pero, aun así, estamos dispuestas a dar instrucciones de higiene y estética generales.

1. Lávate la cara, después los huevos y por último, el culo. No lo hagas al revés.

2.
Follar con calcetines es antierótico. No hay nada más rídiculo en este mundo que ver un hombre desnudo con aquello colgando y los calcetines puestos (con su rayita azul, su rayita roja, y sus dos raquetitas bordadas).

3.
Os recuerdo que los calzoncillos color carne ni están ni estarán jamás de moda. Y que por el mismo precio os lo dan de cualquier otro color.

4.
No me lamas el culo mientras me haces un cunnilingus. Pillo cistitis por infecciones varias, no me las quito ni esterilizándome el coño a 134ºC en un autoclave.

5.
Escupir no es sexy.
5.1 Si no lubrico es porque no me pones. Mucho menos me vas a poner si me echas un gapo en el coño, regurgitando la cena anterior.
5.2 Aún peor si te escupes en la mano. Si quieres, te metes el dedo lleno de babas en el culo y soplas, pero no me lo untes en el coño porque muero de la grima.
5.3 PEOR TODAVÍA ES SI INTENTAS QUE TE ESCUPA EN LA BOCA (ver imagen "Escúpemeeee"). No lo voy a hacer.

6. No te voy a chupar literalmente el culo. Tienes pelotillas y no te quiero lo suficiente. Y NUNCA TE QUERRÉ TANTO.

7.
Que te caigan gotitas de sudor de la frente cual estalagtita de cueva me molesta. Agradecería que te compraras un ventilador, me da igual si es de pie o de techo, pero que no me caiga.

8.
Los accesorios (véase la cadena con la cruz o la Virgen de la Macarena, como ejemplo) me duelen cuando son golpes repetitivos en toda la frente (léase "toa la frente").

9.
El tónico Clean&Clear de Johnson&Johnson no es tan caro. Te podrías quitar esos granos cual cono volcánico para que cuando te arañe la espalda no se me queden entre las uñas restos de pus epidérmico.

10.
Si hago un baño romántico con muchas burbujas, pétalos de jabón y velas aromáticas no hace falta que lo conviertas en un jacuzzi gracias a tus aerofagias varias. (Verídico)

- Cari, ¿Me puedo tirar un pedo?

- No

- Oops! Se me ha caído (glu glu glu)



Gracias a Alsace, señorita X y NantesEsPersona por su aportación en estos momentos etílicos.


"Hírose todah a lah mierda",
Alsace dixit.

viernes, 12 de noviembre de 2010

El cunnilingus


[ADVERTENCIA: Alto contenido sexual. Sólo para adultos.]


Inauguro este apartado del blog que voy a llamar "La guía sexual" para que las co-autoras expongan sus gustos, deseos, o incluso las recopilaciones de errores que se suelen cometer en la alcoba, con un capítulo que a mi personalmente me encanta SÓLO si se hace bien. Esto no es un manual, somos personas, no autómatas con interruptores, así que es evidente que varía de mujer a mujer. Asímismo, invito a los/as lectores/as que nos hagan partícipes de sus quejas y alabanzas tanto o incluso más que nosotras, para que todos podamos aprender un poco más cada día y disfrutar de cada momento de intimidad de la mejor manera posible. Gracias.


Las manos acarician las ingles. Los dedos separan los labios menores y luego los mayores, descubriendo el clítoris un par de centímetros más arriba. Luego, índice y pulgar se convierten en una pequeña pinza que hacen que se abracen labios menores y mayores, todos juntos y revueltos. Con delicadeza. Suma delicadeza.

Entonces lame. Lámelo todo, de fuera adentro y desde dentro hacia afuera, hasta que roces por accidente el clítoris. (AVISO: El clítoris no es un botón, la sensibilidad de la zona es similar a una zona de la piel desollada) Notarás que lo has hecho porque de repente, se cortará la respiración, y sucederán resoplos o temblores.


Esta es la tuya, ya no hay escapatoria.


Con las manos, recoge sus nalgas y aprieta intensamente pero sin violencia y deja que ella acerque sus caderas hacia tu boca. Ahí ya puedes empezar a desplegar tus artes. Convierte tu lengua en un lápiz y escucha atentamente su respiración, es fácil si prestas un poco de atención. Escribe con el músculo húmedo “a”, “b”, “c”... y cuando llegues aproximádamente a la “m” o “n” (esto depende mucho de la mujer, el punto justo es cuando notas que su cuerpo se contrae a un ritmo cada vez más rápido) súmale un activista más a la causa: las maravillosas falanges que tu madre te ha dado.


Empieza por el índice, así también comprobarás el nivel de humedad, poco a poco, sin prisas y sin dejar de hacer lo que estabas haciendo antes (si terminas el abecedario, empieza por los números). Normalmente, un dedo es apenas perceptible, así que es el momento de sumarle el segundo. Esta vez debes ser aún más delicado/a y penetrar varias veces más que antes para que el cuerpo se empiece a acostumbrar el nuevo grosor, y sólo en ese momento acuerdáte de arquear la punta de los dedos hacia el vientre de ella. Efectivamente. Esa parte rugosa es el maravilloso PUNTO G.


Y a partir de aquí, ya está en tu mano hacerlo como quieras o como ella desee. Pregúntale, observa sus movimientos, cambia la lengua por el pulgar mientras introduces el índice y el corazón y acaríciale el pecho, cambia de postura... No pasará mucho tiempo hasta que se vuelva loca y te pida que vayais al quid de la cuestión.



¡Salud, follanautas!

jueves, 11 de noviembre de 2010

Juguemos...


... a las palabras encadenadas. Yo digo una palabra y tú dices lo primero que se te ocurra.



Libertad. Sexo. Mimos de reina. Sexo. Conversaciones interesantes. Sexo. Parejas inteligentes. Sexo. Coche. Sexo. Aventuras los fines de semana. Sexo. Una casa bonita. Sexo. Un trabajo gratificante. Sexo. Halagos. Sexo. Independencia. Sexo. Masajes en los pies. Sexo. Copas en la playa. Sexo. Vacaciones. Sexo. Cena recién hecha al llegar a casa. Sexo. Películas divertidas. Sexo. Confianza. Sexo. Un pelo precioso. Sexo. Piernas firmes. Sexo. Dulces que no engorden. Sexo. Comprensión. Sexo. Almuerzos con los/as amigos/as. Sexo. Armarios inmensos. Sexo. Pasión en la bañera. Sexo. Reír hasta que los carrillos duelan. Sexo. Flores cada día. Sexo. Atención. Sexo. Música delicada. Sexo. Diversión. Sexo. Discusiones lógicas. Sexo. Reconciliaciones majestuosas. Sexo. Albumes de fotos. Sexo. Fiestas. Sexo. Viajes. Sexo. Impulsividad. Sexo. Albornoz calentito. Sexo. Dormir. Sexo.



Esto es, señores, lo que quiere una mujer.



Uy, qué mal llevo lo de la apuesta... 11 días SF

lunes, 8 de noviembre de 2010

Nantes es (también) una persona.


De mayor quería ser negra. Después quise ser forense. No me gustan las espinacas. Me encantan los gatos. Fumo demasiado. Adoro el vodka Absolut. Odio tener resaca. Mi color favorito es el azul. Soy extranjera. Tengo los ojos de un color indefinido. Me definen como inestable. La mayoría de mis amigos son hombres. No suelo caer bien a las mujeres. Estuve a punto de casarme a los veinte años. He viajado a cuatro de los cinco continentes. Me gusta bucear. No tengo intención alguna de conocer a nadie "especial". He estado al borde de la muerte cuatro veces (que yo recuerde). Nunca he perdido una apuesta. Digo mucho tacos. Discuto sólo por el hecho de ver dónde está el límite del contrincante. No me arrepiento de nada. Exprimo la energía de quienes me rodean. Odio el horterismo (aunque la RAE no acepte tal término). Soy irremediablemente realista. No me gusta lo políticamente correcto. Soy bilingüe. La independencia me adora. Me gusta el sexo, mucho, tal vez demasiado. Tengo una neurosis de destino aún no diagnosticada. Debería llevar dos rombos tatuados en la frente. No creo en la gilipollez de "El hombre de una vida". Soy una auténtica zorra en la cama. La gente excesivamente mística me carga. No entiendo las sensiblerías absurdas. Daría un dedo del pie por saber tocar la guitarra.

Además formo parte de un cuarteto de mujeres guapas, exitosas, inteligentes, que están deseando destripar las idas y venidas personales suyas y de sus congéneres en este blog. Y, para colmo, me gustaría poder ser infiel, millonaria, frívola y una imbécil rematada.