martes, 15 de marzo de 2011

El sentimiento.



Estimad@s lectores:

¿Qué tal les va la vida? ¿Encontraron a su hombre o mujer adecuada? ¿Mucho sexo? ... ¿Jodidos?

Bueno, bueno. Hoy vengo a escribir algo que me surge muy a menudo....y resulta que practicamos el coito pero ¡Boom! No sé si me gustas. Está bien si te veo, pero si no te veo también, quizás debo verlo para aclararme, o quizás no debo verlo más, pero la compañía no es tan mala no? ehem ehem ehem

By the way, nunca os han tocado los cojones los pelotas de la clase? los que ríen excsivamente las bromas de los profesores, ohhh, siempre hay un@ petard@

Compañeros del blog, ¿que coño hago con este (uno de los tantos) chicos? Sigo disfrutando de su compañía....el mercado esta escaso, piensen en ello.

Sin más, un saludo!

domingo, 13 de marzo de 2011

Llegados a este punto.


La primera vez que tuve sexo sin compromiso me sentí mal conmigo misma, justo empezaba a salir de la burbuja amorosa y me dirigía hacía algo desconocido: la promiscuidad? Intentaba pensar que sentía algo, a veces sentía algo pero ellos buscaban sexo, y me sentía mal.

Pasan los años, te decepcionas, ya no buscas amor, buscas una compañía en la cama, levantarte y ver que al menos no estás sola, que el amor no llegará, pero aún así tienes a tus amigos de cama, alguien que te acaricie, que te haga sentir bien un rato y que no te coma la cabeza más tarde.

A veces piensas que puedes encontrar al adecuado, quizás llegará, y mientras, pasa el tiempo.

Pasan más años, y llega un punto, en que el sexo, con alguien desconocido, conocido de hace unas horas, con un amigo, es algo que puede pasar, y mañana, tan tranquilos, como si nada, como el que se bebe una cerveza.

La evolución del subconsciente es algo que me conmueve, ¿cuándo dejamos de buscar príncipes y empezamos a buscar falos? ¿los buscamos o simplemente los dejamos venir? ¿cómo puedes sentir tal pasividad en el sexo cuándo anteriormente has sentido el amor más profundo en él?

La vida sigue, y tú, pedazo de cabrón, estés donde estés te llevarás la bronca si algún día te encuentro y me caso contigo, por haberme hecho esperar tanto y haberme dejado sola tantos días en mi cama, por haberme hecho llorar y añorar lo que nunca he tenido, por tantas noches a solas sintiéndome abandonada y queriendo amar y ser amada. Y si no te encuentro, estarás igual de jodido que yo, así que mientras tanto: enjoy sex.

From the Cradle to Enslave


Cuando empiezas a tener una vida amorosa/sexual activa, en esa época tonta de instituto, una vez superas el fijarte en el chico guapo de la clase al que no vas a tener porque sale con la choni tetona de turno, las mujeres pasamos a fijarnos en chicos mayores. Es cierto que normalmente los integrantes del género masculino que rondan los 16 años dejan mucho que desear, en el sentido de que siguen teniendo una mentalidad bastante infantil y una pues busca una cierta madurez intelectual. O al menos eso creemos en esa tierna adolescencia porque probablemente demos con uno casi peor pero que a nosotras pues nos parece todo un hombre, no os engañeis chicas es sólo el efecto de la barba. Y claro empiezas una relación seria, a esa edad el concepto de promiscuidad sexual todavía no se ha implantado en tu cabeza como una posibilidad, con una persona por la que puedes llegar a sentir cierta adoración, es mayor y va de otro rollo no como tus amigos siempre tan pueriles.

Pero el tiempo pasa, y ahora eres tú la que madura y evoluciona, y puede que te des cuenta que ese tio sólo era más viejo que tú pero para nada cumplía con esa idea de hombre centrado e intelectualmente desarrollado. Y ya es el remate si te das cuenta de que no sólo es un inmaduro, también es un GILIPOLLAS, al que le has estado siguiendo la corriente como si su palabra fuese divina porque pensabas que él sabría más que tú.

Así que llegados a los alrededores de los 25 y tras años de acercarte a tios que están en el arco 25-30, te das cuenta de que a esa edad muchos están ya algo pasados, vienen de vuelta y no vas a sacar gran cosa de ellos. Les falta el ímpetu y esa chispa de ilusión que se tiene en los primeros compases de la veintena. Son sexualmente agradecidos y no tienen fobia a la intimidad, a uno de esos acercamientos postcoitales cariñosos que son una educada muestra de satisfacción pero que a algunos les horroriza que pueda mandar un mensaje equivocado.

A veces parece que los más jovencitos son los que tienen las ideas más claras...

viernes, 11 de marzo de 2011

Día de mierda


  • Cumple 24 años este año cuando ninguno de tus objetivos se han cumplido.
  • Deja de fumar después de nueve años y date cuenta de que, repentinamente, estás borracha tres veces en semana.
  • Pésate, y descubre que has cogido trece kilos en los últimos tres años.
  • Ponte a dieta, termina echándole queso de untar a la sopa porque está asquerosamente insípida.
  • Estudia, estudia, estudia, y sigue sin poder concentrarte. Haz el examen, quédate en blanco.
  • Empápate con la marea que saca el bus que te tiene que llevar a tu destino del charco colindante a la acera.
  • Llega a casa, mira la gotera del techo que te acaba de dejar tu vecino de arriba.
  • Sal a correr bajo la tormenta en plena alerta naranja, llega cansada, tiritando y dúchate con agua ardiendo.
  • Escucha en random Athlete-Tourist porque tu vida amorosa es una auténtica mierda.
  • Manda a la mierda a alguien a quien quieres mucho por faltarte el respeto.

  • Sé consciente de que el planeta se muere y de lo egoísta que es traer un hijo al mundo ahora.
  • Sufre un ataque de migraña.

Tu vida sigue igual: Sin un trabajo que te llene, sin terminar tus estudios, llegando a final de mes con muchas dificultades, con el culo fofo, anemia crónica, las sábanas frías y el corazón helado.

Y después, habrá quién se pregunte qué es un día de mierda.

domingo, 6 de marzo de 2011

EL DESEO

Sabado. 0.15.

Es algo sugerente imaginarse la vida como un eterno baile de tango. Los giros, la pasión, las miradas, el tacto, la coordinación, dominar, ser dominado, hacer el amor, escapar, rechazar, arañar,esperar, sudor, desear... El deseo.
Y es algo tan raro el deseo...
Un sentir fácil de confundir con otras emociones, algo muy delicado, casi imperceptible.
Me encuentro en una situación en la que estoy dudando si sufro odio, deseo y obsesión a la vez.
Una situación en la que en pocas horas me han humillado mordiendo la almohada casi sin respirar a pasar a forzar el momento mientras bajo mis piernas agarraba a un hombre jadeando mientras le susurraba al oído a que me gritara que deseaba que le hiciera suyo.
Y así es, una guerra en una cama. Y una tregua en el sofá. En la que el sudor es bienvenido. Una guerra en la que en la oscuridad se confunden, fuerza, placer, desprecio, amor y deseo, y bailan a ritmo de Gardel.