
Antes de cumplir los 12 años me imaginaba encontrando a ese chico tan guapo de mi clase esperando por mi, siendo mi maravilloso novio, me ruborizaba.
A los 14 años mi primer beso fue una gran decepción, empecé a pensar que quizás no todo podía ser perfecto, pero solo era un fallo, seguro que el amor me esperaba.
A los 15 años descubrí lo que era tener una pareja, dejé a mis amigos de lado, me di cuenta de la clase de novio que no quería tener nunca. El amor en si me decepcionó, no era lo esperado.
A los 17 años todo era genial, diversión, amigos. Volvía a imaginar que algún día encontraría a esa persona.
A los 19 años creí que una relación era posible, no una cornamenta en aumento progresivo.
A los 20 años me cansé de las relaciones sin sentido y el poco tiempo encontré un gran amor.
A los 23 años me di cuenta por fin que toda la información objetiva que siempre usaba para hacer entrar en razón a la gente, y que parecía ser bastante útil, tenía que aplicármela a mi misma.
>>Hace un par de días me encontré decepcionada mirando por mi ventana al por fin asumir que nunca encontraré la persona perfecta, que es algo idílico, y aún peor, incluso lo idílico puede rechazarte.
>>Hoy he pensado que me encantaría poder decirme un día....esa niña que creía en príncipes no estaba equivocada.
Ya solo quedan sábanas y un café que otro en la mañana. Una puta, pero romántica.
PLAS PLAS PLAS PLAS
ResponderEliminarEs un precio muy alto a pagar eso de tener pareja.
Genial la última frase =]
ResponderEliminarEs un coste hundido que se recupera sólo cuando la relación se estabiliza y se prolonga en el tiempo
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