Yo, que tanto luché por ser una y no más, me dejó sin palabras. Lo reconozco, fue un accidente. Me sedujo y me dejé conquistar sin oponer resistencia alguna, como si fuera una bien pagá y el precio marcara palabras repletas de sabiduría (así, como de pasada, de la que no se compra entrada). Sólo hizo falta una mirada de refilón en una cálida noche de primavera, una sonrisa atropellada y un soplo accidental en el cuello. Casi irremediable me comí la tarta del nunca más y la digestión, aunque liviana, aún dura.
Juro que no lo busqué, pero me enamoré. Como si nunca antes hubiera pasado, como si viviera en mi más tierna adolescencia, me dejé llevar entre dos cálidos brazos y una partitura.
Aquí me quedo a vivir y no tengo nada en contra.
jueves, 2 de agosto de 2012
El accidente.
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miércoles, 9 de mayo de 2012
Curioso.
Haces una lista mental de todas las cosas que quieres en una pareja.
La olvidas.
Ensayas y cometes errores con varias personas, una y otra vez.
Borras de un plumazo todas las expectativas.
Te tropiezas en la calle, él sonríe y te invita a un café.
Recuerdas la lista mental de la adolescencia
- Atractivo. <checked>
- Educado.<checked>
- Divertido.<checked>
- Inteligente.<checked>
- Culto.<checked>
- Dulce.<checked>
ESTÁS JODIDA, AMIGA. CACHONDA Y JODIDA.
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domingo, 11 de marzo de 2012
Knock - knock
¿Hay alguien ahí?
Entro en el blog, y me choca ver tanta ausencia y vacío. Me consta que todas tenemos tanto trabajo, responsabilidades y estamos tan centradas que apenas tenemos tiempo para seguirnos la pista. Ellas habrán madurado, a mí me da terror ser la pera olvidada del frutero (y ellas tan divinas como siempre).
En otro orden de cosas, hoy estuve hablando con mi amigo A.R. sobre planes de futuro: que si la carrera, que si la pareja, que si cambiar de ciudad... Eso de tener hijos es un tema aparte, sobre todo cuando él me señala con el dedo y saca a relucir la escasez de romanticismo que hay en mí . No es mentira. Estoy convencida de que hemos pasado de tener hijos por amor (o al menos a través de éste) a tenerlos como nuestro mayor proyecto o experimento en la vida, pero proyecto nuestro de mayestático, no de la participación de varios. Parece un futuro descorazonador, pero es esencial que abramos la mente y, de paso, los ojos.
Cualquiera de nosotros conocemos a alguna de esas parejas que se ven atrapadas en una relación por un hijo, sabemos de primeras o de segundas las diferencias que tienen entre ellos, y la frustración que sienten como adultos -que no como padres-.
La clásica historia comienza con un test de embarazo positivo unas semanas más tarde de una noche tórrida. Los dos están muertos de miedo. Los dos están enamorados. Los dos creen que ya es hora. Los dos le echan huevos. Los próximos meses son una maravilla, todo es ilusión y alucinar un poco con la báscula. Todo lo que iba tan bien, después de cuarenta semanas parece que se va al carajo: ella se queja de dolores post-parto, él resopla porque los llantos del niño no le dejan dormir, ella pierde los nervios porque él se hace el sordo, él dice que le ayudaría si no estuviera tan cansado, ella le rechaza porque -como él no ejerce de progenitor- está agotada, él empieza a sentirse culpable por tener celos de su hijo, ella ya no tiene tiempo ni de darse cuenta... Asistes indolente al espectáculo y ves cómo se alejan. Todo lo que ayer parecía tan buena idea, ahora son conscientes de que no sólo no lo era, sino que no pueden ni quieren deshacerlo.
Unos se resignan a aceptarlo como parte del ciclo y se atrapan en el bucle de insatisfacción. Otros deciden tomar las riendas del problema e intentar solucionarlo. Y los que más, terminan por perder la paciencia, la racionalidad y la educación (combinados o individualmente) para, con el tiempo, volver a ser felices.
Con esta conversación, terminé llenando una caja con los rasgos específicos que debería tener el futuro padre perfecto: genéticamente adecuado, comprensivo, sensible, empático, respetuoso, independiente, optimista, trabajador, de carácter colaborativo, activo, de ideas liberales y amante de la cultura. Y es que, si ya cuesta mantener el interés por una persona de manera romántica sin una fluctuación de conflictos, cuando éstos existen y transforman el significado del nosotros, se convierte en una batalla perdida que sólo el tiempo se encargará de guillotinar. ¿No es ésta una razón de peso como para decidir tener hijos de manera individual -sean o no carne de nuestra carne-? ¿Es egoísta o es cuestión de salud mental? ¿El mundo está cambiando tan rápido que no nos damos ni el beneficio de la reflexión?
Quieres ser una buena pareja y una buena madre, y quieres un buen padre y una buena pareja (o viceversa) Deberían ser parámetros innegociables, nos los merecemos como personas y -gracias tanto a la ciencia como a los sistemas de adopción- ya no dependemos de otra cosa que no sea la propia voluntad (aunque otros la llamen "violencia estructural").Y si no hay una buena melodía, no pasa nada, sabemos que la letra del himno sobrevivirá a la canción.
Nota: También aprovecho para informar de que próximamente se podrán leer algunos artículos de servidora en una Señora revista de cultura de tirada nacional. Pero no es virtuosismo, es una sorpresa.
Entro en el blog, y me choca ver tanta ausencia y vacío. Me consta que todas tenemos tanto trabajo, responsabilidades y estamos tan centradas que apenas tenemos tiempo para seguirnos la pista. Ellas habrán madurado, a mí me da terror ser la pera olvidada del frutero (y ellas tan divinas como siempre).
En otro orden de cosas, hoy estuve hablando con mi amigo A.R. sobre planes de futuro: que si la carrera, que si la pareja, que si cambiar de ciudad... Eso de tener hijos es un tema aparte, sobre todo cuando él me señala con el dedo y saca a relucir la escasez de romanticismo que hay en mí . No es mentira. Estoy convencida de que hemos pasado de tener hijos por amor (o al menos a través de éste) a tenerlos como nuestro mayor proyecto o experimento en la vida, pero proyecto nuestro de mayestático, no de la participación de varios. Parece un futuro descorazonador, pero es esencial que abramos la mente y, de paso, los ojos.
Cualquiera de nosotros conocemos a alguna de esas parejas que se ven atrapadas en una relación por un hijo, sabemos de primeras o de segundas las diferencias que tienen entre ellos, y la frustración que sienten como adultos -que no como padres-.
La clásica historia comienza con un test de embarazo positivo unas semanas más tarde de una noche tórrida. Los dos están muertos de miedo. Los dos están enamorados. Los dos creen que ya es hora. Los dos le echan huevos. Los próximos meses son una maravilla, todo es ilusión y alucinar un poco con la báscula. Todo lo que iba tan bien, después de cuarenta semanas parece que se va al carajo: ella se queja de dolores post-parto, él resopla porque los llantos del niño no le dejan dormir, ella pierde los nervios porque él se hace el sordo, él dice que le ayudaría si no estuviera tan cansado, ella le rechaza porque -como él no ejerce de progenitor- está agotada, él empieza a sentirse culpable por tener celos de su hijo, ella ya no tiene tiempo ni de darse cuenta... Asistes indolente al espectáculo y ves cómo se alejan. Todo lo que ayer parecía tan buena idea, ahora son conscientes de que no sólo no lo era, sino que no pueden ni quieren deshacerlo.
Unos se resignan a aceptarlo como parte del ciclo y se atrapan en el bucle de insatisfacción. Otros deciden tomar las riendas del problema e intentar solucionarlo. Y los que más, terminan por perder la paciencia, la racionalidad y la educación (combinados o individualmente) para, con el tiempo, volver a ser felices.
Con esta conversación, terminé llenando una caja con los rasgos específicos que debería tener el futuro padre perfecto: genéticamente adecuado, comprensivo, sensible, empático, respetuoso, independiente, optimista, trabajador, de carácter colaborativo, activo, de ideas liberales y amante de la cultura. Y es que, si ya cuesta mantener el interés por una persona de manera romántica sin una fluctuación de conflictos, cuando éstos existen y transforman el significado del nosotros, se convierte en una batalla perdida que sólo el tiempo se encargará de guillotinar. ¿No es ésta una razón de peso como para decidir tener hijos de manera individual -sean o no carne de nuestra carne-? ¿Es egoísta o es cuestión de salud mental? ¿El mundo está cambiando tan rápido que no nos damos ni el beneficio de la reflexión?
Quieres ser una buena pareja y una buena madre, y quieres un buen padre y una buena pareja (o viceversa) Deberían ser parámetros innegociables, nos los merecemos como personas y -gracias tanto a la ciencia como a los sistemas de adopción- ya no dependemos de otra cosa que no sea la propia voluntad (aunque otros la llamen "violencia estructural").Y si no hay una buena melodía, no pasa nada, sabemos que la letra del himno sobrevivirá a la canción.
Nota: También aprovecho para informar de que próximamente se podrán leer algunos artículos de servidora en una Señora revista de cultura de tirada nacional. Pero no es virtuosismo, es una sorpresa.
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miércoles, 11 de enero de 2012
El bucle.
Yo te reclamo.
No vienes.
Yo me voy.
Tú me reclamas.
No voy.
[Bucle eterno]
Sólo estás dentro del problema porque eres tú quién lo enciende.
Tira las cerillas y a otra cosa, que ya aburre.
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sábado, 17 de diciembre de 2011
Split-ville
Hacía un tiempo que no sabía nada de él. Tal vez hacía el tiempo suficiente como para sorprenderme con su existencia.
Un vulgar martes de invierno -con sus ráfagas, sus fríos, su oscuridad y la escasez de manta desde bien temprano- me saltó la tristeza como aceite hirviendo a la cara cuando, volviendo del trabajo, levanté la mirada y me tropecé con su risa, su felicidad, y su nueva pareja.
Un vulgar martes de invierno -con sus ráfagas, sus fríos, su oscuridad y la escasez de manta desde bien temprano- me saltó la tristeza como aceite hirviendo a la cara cuando, volviendo del trabajo, levanté la mirada y me tropecé con su risa, su felicidad, y su nueva pareja.
Prometo que una mano invisible me atravesó el pecho y me arrancó el alma como si despegara una tirita de un golpe seco.
Durante el tiempo que llevábamos separados, supe que le iba bastante bien en el trabajo y que ya no tocaba en el grupo que tanto me gustaba, entre otras cosas que no formaban parte de él.
[Ya no bebía Jack Daniels entresemana.Ya no rompía platos cuando se enfadaba.Ya no se reflejaban los faros de los coches en mi cuerpo cuando me hacía el amor. Ya no fumaba.Ya no me seguía por la ciudad en silencio.]
Ahora era un hombre recto... y comprometido. Aunque yo fuera quien rompiera el bucle y, con ello, destruyera toda emoción, una ráfaga de frío -esta vez por dentro- me congela los latidos, mientras ellos se acercan a cámara lenta transpirando amor y felicidad.
[Él era feliz junto a alguien, y para mí más de tres noches era una pesadilla. Él tenía una vida ordenada, yo pestañeaba demasiado "come and take a walk on the wild side". Él salía triunfador en todas las fotos, yo no había abandonado las viejas costumbres. Él se había alzado con todos sus sueños, yo seguía esquivando problemas. Él se había convertido en un buen hombre, y yo... en fin.]
Es entonces cuando me doy cuenta de que, a pesar del nulo amor que se pueda sentir, uno se puede instalar para siempre en Villanueva de la Ruptura.
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jueves, 15 de diciembre de 2011
Siglo XXI, resumen.
No me he pasado toda la vida cultivando mi intelecto, afinando mis habilidades sociales, dotando de cierto punto cómico a mi personalidad, mejorando mis modales, entrenando día tras día mis escasos (o no) talentos y, en definitiva, creando una persona más que válida de pies a cabeza, como para que ahora un tipo se crea en el derecho de poder hablarme como si fuera un *oño pegado a un cuerpo.
Lo siento, pero no. Paso del siglo XXI.
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domingo, 11 de diciembre de 2011
Perfectos.
Él dice que el sexo no es lo importante. Ella hace los bizcochos perfectos.
Él friega los platos de la noche anterior. Ella es logopeda infantil.
Él dona a una ong todos los meses. Ella no tiene ni una arruga en la falda.
Él le toca el culo en la cocina. Ella se ríe hacia dentro con pasión.
Él baña a los niños. Ella saca las toallas recién planchadas.
Él es monitor de escalada. Ella habla de las maravillosas vacaciones en Camboya.
Él lleva el cuello almidonado. Ella es una madre dulce y comprensiva.
Él nunca se olvida de una fecha. Ella deja saltar a los niños en el sofá.
Él es muy feliz. Ella, trece años después, también.
Demasiado sospechoso.
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martes, 29 de noviembre de 2011
Reflexión célebre
#24 Una invitación a un ménage-à-trois en un portal es, hoy en día, lo más delicado que se puede esperar de la humanidad.
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martes, 25 de octubre de 2011
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Pienso que...
...las contradicciones humanas son ininteligibles. O lo que es lo mismo, que la gente es gilipollas.
Si follas y no das señales de vida, es que eres una perra inmunda.
Si follas y las das, es que estás intentando emparejarte a toda costa.
Si no follas, es que no hay quien te quiera.
Si follas, es que eres más fácil que la tabla del dos.
Si haces caso, es porque vas buscando guerra.
Si no lo haces, es que te lo tienes muy subidito.
Si no tienes interés alguno en tener pareja, es que estás muerta por dentro.
Si lo tienes, estás desesperada.
¿Está reñido el gusto por el sexo con tener educación?
¿Hay que andar siempre con juegos absurdos de quinceañeros?
¿Las estrategias nunca se pasarán de moda?
¿Sólo yo me canso?
Sea como fuere, es sorprendente que se extrañen después de todo que a más de una y de dos nos de una pereza terrible quitarnos el candado para bajarnos las bragas.
Si follas y no das señales de vida, es que eres una perra inmunda.
Si follas y las das, es que estás intentando emparejarte a toda costa.
Si no follas, es que no hay quien te quiera.
Si follas, es que eres más fácil que la tabla del dos.
Si haces caso, es porque vas buscando guerra.
Si no lo haces, es que te lo tienes muy subidito.
Si no tienes interés alguno en tener pareja, es que estás muerta por dentro.
Si lo tienes, estás desesperada.
¿Está reñido el gusto por el sexo con tener educación?
¿Hay que andar siempre con juegos absurdos de quinceañeros?
¿Las estrategias nunca se pasarán de moda?
¿Sólo yo me canso?
Sea como fuere, es sorprendente que se extrañen después de todo que a más de una y de dos nos de una pereza terrible quitarnos el candado para bajarnos las bragas.
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lunes, 29 de agosto de 2011
Freedom
Cada día que pasa me pregunto más a mi misma, nos hacemos realmente libres al independizarnos?hemos sido o seremos libres alguna vez?
Esclava de mi casa
Esclava de mis estudios
Esclava de mi trabajo
Esclava del estado
Y la compensación, oh si:
Seré PRINCESA Y PRINCIPE ENCONTRARÉ !
Entonces es cuando el cuento de hadas empieza a arder justo antes de quemarte la mano y te das cuenta que a veces soy hay un pozo de mierda en el que puedes flotar y ponerte una mascarilla
...en el que sobrevivir gracias a tu familia y amigos, amor, eso es amor....y no los malditos principes que nos ponen en los cuentos.
Nota: El texto anterior puede crear confusión.
miércoles, 24 de agosto de 2011
Oh-lá-lá
Es curioso cómo el subconsciente nos mete en laberintos sadomasoquistas sin darnos cuenta. Vamos confiados por la vida, ingenuas mariposillas, pensamos que todo está bien, ordenado, en su sitio. Pero gradualmente, éste parece tener una tendencia absoluta a la destrucción.
Mi vida era de puta madre, por qué no decirlo. Era soltera, emancipada, independiente, pagaba mis facturas sin dificultad, tenía unos amigos geniales, y no había un solo momento libre que no se convirtiera en algo épico. Nada me preocupaba, más allá de lo mundano, y las dudas existenciales parecían haber pasado al lado de lo irrelevante. Todo iba bien. Iba bien. Bueno no, no iba bien... ¡IBA MUY BIEN, JODER!
¿Y qué pasó? Pasó algo. Exactamente no sé cómo, pero pasó. Sólo reconozco que fue como resbalar dentro de un lago helado. Se me paró el corazón y abrí mucho los ojos: Croissants por la mañana, dos boinas, merci y no gracias, la Bruni en un bucle, la fondue siempre sucia, caras encuadradas con patillas, mucho vino, nouvelle vague por todas partes, Liberté-igualité-fraternité... ¿café o té?
Había pasado, la cáscara de nuez se había roto, rompiendo consigo todos los esquemas que tenía previstos desde el ático en el que vivía.
Había pasado, la cáscara de nuez se había roto, rompiendo consigo todos los esquemas que tenía previstos desde el ático en el que vivía.
Joder, había pasado. Había entrado en el nudo infinito de la gilipollez cuántica, la distancia, los “cariño, je suis desolé", los egos bastardos,trabajadoras del Moulin respirándole, tazas con café-au-lait volando por la habitación, y todo tan très difficile que hacían que las drogas parecieran chucherías elegantes.
Podría contar una historia fantástica sobre aeropuertos colapsados, flores perfectas, fines de semanas en ciudades europeas, y paseos de la mano. Pero todo eso es una mierda. Una voluptuosa mierda detestable y enfermiza que nos come la puñetera cabeza con expectativas insalubres salidas de una película de Meg Ryan. Y fue así y no de cualquier otra manera como me cuasi-enamoré de un francés. Sin pisar Montmatre, sin caros perfumes o anillos cegadores, y pasando deportivamente de los pestilentes muelles marselleses. Nada volvería a ser igual, ni siquiera se veía ya el sur desde la ventana de mi habitación.
Pero da igual, porque tu me manques et ça c'est tout.
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lunes, 1 de agosto de 2011
Reflexión célebre.
#22 Te das cuenta de que estás rodeada de paranoicos/as (y te encanta) cuando alguien se da cuenta del horrible paralelismo físico que hay entre las exparejas de Jenniffer Lopez y las tuyas.
Hala, me voy a decir panichorradas a otro sitio, con alcohol, drogas y buena compañía. Vivir anécdotas patéticas agota, ladies and gentlemen.
Vacaciones de veranooooo para tiiiiiii...
Hala, me voy a decir panichorradas a otro sitio, con alcohol, drogas y buena compañía. Vivir anécdotas patéticas agota, ladies and gentlemen.
Vacaciones de veranooooo para tiiiiiii...
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viernes, 8 de julio de 2011
Reflexión célebre.
#21 El karma te recompensa cuando tu ex se convierte en una extraña combinación entre Quasimodo y Lord Voldemort.
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lunes, 27 de junio de 2011
Reflexión célebre.
#20 Las malas personas deberían ser feas y oler mal, para una instantánea identificación de lo insalubre.
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viernes, 24 de junio de 2011
La (cada vez más) insoportable levedad del ser

En su momento no entendí como Teresa podía acostarse con otro hombre para entender lo que sentía por Tomás, inocente de mí. A mis inexpertos ojos el amor era un sentimiento único, homogéneo, carente de contradicciones y dudas. Una personas no podía sentir algo por otra si no era ese deseo irrefrenable de entregarse en cuerpo y alma, sin cuestionarse el tiempo ni las consecuencias.
Pero el tiempo pasa y las experiencias nos moldean, aprendemos y comprendemos. Y cuando tiramos fuerte de la tirita de la primera herida que nos deja el desamor, encontramos bajo nuestra cicatrizada piel un complejo laberinto de emociones.
Comprendí que el alma y el cuerpo se pueden entregar por separado, aunque resulte inmensamente más satisfactorio hacerlo en conjunto. Que el amor no lo puede todo y que muy pocos están dispuestos a luchar por él. Que en ocasiones sólo se busca un chute de endorfinas y los besos no son más que una carta de presentación.
Y que a pesar de compartir sábanas con una gran número de mujeres, Tomás nunca dejó de amar a Teresa. Porque podemos elegir a quien entregamos nuestro cuerpo, pero para bien o para mal, no está al alcance de nuestra conciencia elegir de quien nos enamoramos.
Pero el tiempo pasa y las experiencias nos moldean, aprendemos y comprendemos. Y cuando tiramos fuerte de la tirita de la primera herida que nos deja el desamor, encontramos bajo nuestra cicatrizada piel un complejo laberinto de emociones.
Comprendí que el alma y el cuerpo se pueden entregar por separado, aunque resulte inmensamente más satisfactorio hacerlo en conjunto. Que el amor no lo puede todo y que muy pocos están dispuestos a luchar por él. Que en ocasiones sólo se busca un chute de endorfinas y los besos no son más que una carta de presentación.
Y que a pesar de compartir sábanas con una gran número de mujeres, Tomás nunca dejó de amar a Teresa. Porque podemos elegir a quien entregamos nuestro cuerpo, pero para bien o para mal, no está al alcance de nuestra conciencia elegir de quien nos enamoramos.
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Fin de etapa.
Era verano, hacía un calor sofocante y llevaba dos semanas viviendo entre cajas en el piso de mi entonces pareja. El trabajo era un infierno y parecía que toda mi vida se hundía, así que este chico (amable él) se ofreció a buscar piso por mí una vez se dio cuenta de que nunca me convencería de una convivencia contínua (libreeeee como el sol cuando amaneceeee). Una mierda despensa con baño y un bajo con yonkis extraños vecinos pusieron a prueba mis ganas de hacerme el hara-kiri inmobiliario, pero entonces llegó mi casa, la bienbautizada casita de Amélie.
Así fue cómo me enamoré de esta casa: Yo llegaba con un gato, un novio músico, odiando mi trabajo y un IMC de 16; Ella se asentaba sobre parquet, estaba repleta de balcones y había visto más de medio siglo de este planeta y sus habitantes.
Vino un gatita más a la familia, el cabello volvió a ser largo, se fue el músico, dejé ese empleo, reconduje mi vida académica, dejé de fumar, me empecé a arreglar las uñas, me bebí con vosotras cientos de botellas de Berberana, me compré una bici, engordé, me aficioné a la música en catalán y aprendí que los mejores romances son con amigos.
Después de nueve cajas, dos bolsas industriales e incontables maletas, he tenido más que suficiente. Ya estoy preparada para dejar los " ahí su torso desnudo" y rellenar esos huecos con nuevas fotografías, pero esta vez en la mejor de las compañías.
Así fue cómo me enamoré de esta casa: Yo llegaba con un gato, un novio músico, odiando mi trabajo y un IMC de 16; Ella se asentaba sobre parquet, estaba repleta de balcones y había visto más de medio siglo de este planeta y sus habitantes.
Vino un gatita más a la familia, el cabello volvió a ser largo, se fue el músico, dejé ese empleo, reconduje mi vida académica, dejé de fumar, me empecé a arreglar las uñas, me bebí con vosotras cientos de botellas de Berberana, me compré una bici, engordé, me aficioné a la música en catalán y aprendí que los mejores romances son con amigos.
Después de nueve cajas, dos bolsas industriales e incontables maletas, he tenido más que suficiente. Ya estoy preparada para dejar los " ahí su torso desnudo" y rellenar esos huecos con nuevas fotografías, pero esta vez en la mejor de las compañías.
domingo, 19 de junio de 2011
Rock on Babe!!
Nacemos y crecemos. Aprendemos qué está bien y qué está mal, a veces elegimos el camino correcto y otras no tanto. Nos hundimos, peleamos y volvemos a la superficie cuantas veces haga falta. Pero ¿Realmente maduramos o sólo se nos pudre el cuerpo? ¿Nos ajustamos a nuestras nuevas circunstancias a lo largo del ciclo vital o evolucionamos? ¿Tenemos el síndrome de Peter Pan a raya?
Cuando somos niños no tenemos miedo, actuamos en correspondencia a sensaciones y sentimientos sin importarnos más allá de los castigos de nuestros padres. Según avanzamos nos enseñan a disimular, a esconder y a crear estratagemas, hasta llegar a la adolescencia. Entonces, desacreditamos a nuestros mayores y sus lecciones de supervivencia, y nos enamoramos. Ese primer amor del que tanto habla todo el mundo, tal vez puede que no se olvide porque somos puros, porque no nos importa decir que sufrimos, porque nos da igual asumir que somos humanos.
Pero una vez superado este, retomamos el camino del orgullo, la vanidad y el ego, empujándonos con los años a perder frescura con engaños, mentiras, golpes de cadera y maquillaje, a seguir las líneas prestablecidas (noviazgo-perro-matrimonio-hijos) exarcebando la estrechez de nuestras mentes.
Ese je ne sais quoi que nos convertía en especies únicas, por suerte o desgracia, se va diluyendo en el tiempo, convirtiéndonos en autómatas moldeados. Pero no nos engañemos: seguiremos amando, seguiremos jodidos a ratos, seguiremos mirando hacia atrás, y nos seguiremos equivocando.
Somos todosadolescentes mayores adultescentes. Sin excepción.
Cuando somos niños no tenemos miedo, actuamos en correspondencia a sensaciones y sentimientos sin importarnos más allá de los castigos de nuestros padres. Según avanzamos nos enseñan a disimular, a esconder y a crear estratagemas, hasta llegar a la adolescencia. Entonces, desacreditamos a nuestros mayores y sus lecciones de supervivencia, y nos enamoramos. Ese primer amor del que tanto habla todo el mundo, tal vez puede que no se olvide porque somos puros, porque no nos importa decir que sufrimos, porque nos da igual asumir que somos humanos.
Pero una vez superado este, retomamos el camino del orgullo, la vanidad y el ego, empujándonos con los años a perder frescura con engaños, mentiras, golpes de cadera y maquillaje, a seguir las líneas prestablecidas (noviazgo-perro-matrimonio-hijos) exarcebando la estrechez de nuestras mentes.
Ese je ne sais quoi que nos convertía en especies únicas, por suerte o desgracia, se va diluyendo en el tiempo, convirtiéndonos en autómatas moldeados. Pero no nos engañemos: seguiremos amando, seguiremos jodidos a ratos, seguiremos mirando hacia atrás, y nos seguiremos equivocando.
Somos todos
sábado, 18 de junio de 2011
Reflexión célebre.
#19 No importa lo inteligente, guapa, divertida y educada que seas.
Si no tienes el combo Caradebuena+Telascomesdobladas, no tienes nada que hacer.
Que os jodan. Voy a por mi hacha.
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