miércoles, 30 de marzo de 2011

romances y contratos de permanencia

Hoy ha llegado el día tan ansiado en mi vida en el que he tenido al alcance de mi mano, mi mas ansiado fetiche: iphone 4.
Esta mañana me ha llamado Toñi, o así se hacía llamar la teleoperadora en cuestión y me ofrecía este "terminal" como ella decía con una oferta en facturas alucinante.
Todo era maravilloso hasta cuando habló de los contratos de permanencia.
Si lo rompo, tendré que abonar una cantidad bastante costosa...
El problema es que en septiembre me iré a vivir al extranjero un año, y si deseo esta oferta tan sugerente y atractiva solo podré disfrutarla unos mesecitos, luego tendré que pagar una cifra de cojón de mico.
Por otra parte, mi antiguo terminal, la Blackberry, no está tan mal, da sus problemas, pero he visto que le tengo mucho cariño y lleva mucho tiempo junto a mi, se puede decir que no me ha traicionado jamás. Además, físicamente es muy atractiva y me ha sido útil en gran medida.
Toñi, tuvo un momento que se asustó porque me hablaba y no respondía.
Reflexioné: ¿cómo la elección puntual de un "terminal" a día de hoy, puede ser tan semejante en este instante a mi vida sentimental?

Mentiras.





  • Una mentira piadosa es cuando le dices a tu novia que no estás quedando con tu ex para tomar sólo café porque sabes que no lo entendería y no quieres hacerle sufrir. Una mentira patológica es soltar años más tarde que no la ves desde hace decenios cuando TODOS te hemos visto con ella.

  • Una mentira piadosa es decirle a tu pareja que no miras a otras, a pesar de trabajar detrás de una barra. Una mentira patológica es soltarle a tu casi-amante (que no lo es, porque no quiere) que siempre le has guardado la ausencia a tu novia, sobre todo cuando tu casi-otra te ha visto comerle los morros a una rubia tetona una par de semanas atrás.


  • Una mentira piadosa es insinuar que sólo te follas cerebros, pero se convierte en patológica cuando sólo se te ve con trozos de carne que dicen que son humanos y parecen salidos de Hombres, Mujeres y Viceversa.


  • Una mentira piadosa es decirle a tus padres que no te quedan tantas asignaturas de la carrera. Una mentira patológica es contarle a todo el mundo que estás en 6º de medicina, y que te nombren en exámenes de varias asignaturas de 1º (a las que además no te has presentado).


  • Una mentira piadosa es decir que no te cuidas apenas y que es tu metabolismo lo que te hace estar así de estupenda. Una mentira patológica es pegarte el atracón cuando sales a comer en restaurantes, y matarte literalmente de hambre en el día a día.


  • Una mentira piadosa es asegurar que estás muy bien soltero, pero se convierte en patológica cuando mendigas amor en cada esquina.

lunes, 28 de marzo de 2011

Vacaciones.

[Audio]


Recuerdo que hubo una época donde la gente buscaba compañía y una conversación interesante detrás de un cuerpo.

Era habitual quedar para tomar un café interminable, que nunca se alargaba hasta la madrugada y se extendía a través de varios días. El cine era un sitio bonito para las miradas furtivas, y el momento más tenso de la semana era cuando se acercaba la despedida y te temblaban las rodillas.

Extraño el siglo XVIII. O el respeto entre las personas, no estoy muy segura.

Necesito unas vacaciones "sentimentales".

domingo, 27 de marzo de 2011


En serio, de verdad, fuera de bromas, de juegos, de estrategias ¿Qué queréis de mí? No lo entiendo, necesito CLARIDAD. Pero de la de verdad, nada de hablemos claro hoy pero que nuestra actitud en lo sucesivo ensombrezca lo dicho.

Actitud 1: Esto es solo sexo (es una afirmación, no hace falta preguntarlo). No tienes que hacer como que te interesa mi vida. No voy a contarte mis problemas y si quieres ayudarme con ellos, si te interesa de verdad, te esfuerzas en lo que venimos a hacer. No me cuentes tu vida, siendo sinceros no me importa. Si quieres una novia yo no soy esa persona, hemos dicho que esto es una "relación física" no actuemos fuera de esos límites. Dime si realmente quieres algo más, yo actuaré en consecuencia, claro que puede que me vaya y no me vuelas a ver. ¡Ojo! No estoy diciendo que te comportes como un cabrón insensible, quiero que me trates bien pero durante el tiempo que estamos juntos y en el contexto de la situación.

Actitud 2: Me gustas, me agobio, hazme caso. Creo que no valoras lo que significa que yo te trate como algo más que a ganado. ¿Te crees que por ser una tia lo hago con todos? ¿Qué dedico esta atención y esta dulzura a todo el que se acerca? Esto me supone un gran gasto de energía emocional. Que no te convence, muy bien, pero actua en consecuencia. Esta actitud da la sensación de que va dirigida a mantenernos enganchadas, en un segundo plano, en reserva.

Y acabamos tan quemadas, que ya no nos fiamos de los buenos. Es triste decir que casi que prefiero un gilipollas de los se toman la molestia de llevarlo con luces de neón encima de la cabeza.

viernes, 25 de marzo de 2011

Cold hard bitch




Culpar a todo un género de la incapacidad propia para mantener una relación adulta es estúpido, a la par que una muestra eficaz de inmadurez. Pero no nos culpéis a nosotras tampoco: somos el producto de décadas de enseñanza sobre la importancia de la independencia femenina, la autonomía personal y la individualidad como única salida para la mujer "inteligente". Casarse o tener pareja no sólo está "OUT" (como diría una amiga mía), sino que se considera un retraso social propio del conservadurismo que deja a la mujer bajo el yugo masculino como parte de su propiedad.







Pero ¿Cómo pretenden que no caigamos en semejante trampa? ¿Cómo se escapa de la condena social del género completo cuando todo lo que se ve alrededor (o al menos la mayoría) es desesperantemente patético? El mercado de la carne está fatal, estamos de acuerdo, pero ¿era necesario llegar a este punto de bazofia tóxica? Y como todo no puede ser culpa de los demás me pregunto, ¿tengo un imán? Las formas, la educación, el respeto como ser humano, los tratos en pareja, y la comunicación ha pasado a un segundo plano... O está tan difuso que parece que va a desaparecer de un momento a otro.


Así que perdónenme cuando digo que este no es mi mundo, si tonteo con la idea de que prefiero morirme sola que con un mamerto a mi lado, si afirmo que tengo el suficiente amor propio como para saber dónde está el límite de lo necesario y lo patético, si exclamo en voz alta que todo el afecto que necesito me lo dan mis gatos y mis amistades y si se me llena la boca al soltar que la mayoría de las parejas me hacen sentirme optimista ante la vida (como diría un conocido "es como cuando ves un tsunami que arrasa en un país lejano y piensas automáticamente en lo afortunado que eres"); pero no se extrañen de que cada día haya más frialdad por parte de las mujeres.


Catalóguenme como pedante. Tíldenme de gilipollas. Llámenme feminazi.
O mejor aún, no me llamen. Nunca. Jamás

(o al menos hasta que vuelva a creer en la buena voluntad de las personas)




P.S. A mis amigos varones... Os quiero, aunque la tengáis colgando.